El gobierno de Rolando Figueroa se prepara para ratificar un acuerdo con YPF que establece condiciones promocionales para el desarrollo de Gas Natural Licuado (GNL) en Neuquén. Este acuerdo, que será sometido a votación en la Legislatura el miércoles, ha generado un clima de tensión con los sindicatos estatales, quienes han expresado su descontento con el esquema de regalías diferenciales propuesto. Las organizaciones sindicales, que representan a un tercio de los trabajadores de la provincia y absorben el 60% del gasto público, han convocado a un paro con movilización a la Legislatura, lo que podría complicar la aprobación del proyecto.

Los sindicatos han cuestionado la estabilidad fiscal garantizada por 30 años y la posibilidad de que las regalías oscilen entre el 7,5% y el 12% según la rentabilidad del proyecto. Este esquema es visto como una resignación de regalías que podría afectar los ingresos provinciales a largo plazo. Carlos Quintriqueo, secretario general de ATE, ha señalado que nunca antes se había visto un acuerdo que priorizara la viabilidad del proyecto sobre la captura de renta provincial, lo que ha generado un fuerte rechazo entre los trabajadores.

El acuerdo también ha sido criticado por la falta de cláusulas que garanticen la contratación de mano de obra local y el procesamiento de condensados en la provincia. A pesar de que el gobierno defiende el acuerdo como un hito para el desarrollo de Neuquén, los sindicatos argumentan que no se han incluido suficientes compromisos para proteger los intereses provinciales. La situación es particularmente delicada, ya que se espera que la negociación salarial del segundo semestre se inicie en los próximos días, lo que podría intensificar las tensiones entre el gobierno y los sindicatos.

Desde el oficialismo, se argumenta que el acuerdo con YPF es fundamental para atraer inversiones y desarrollar el potencial de Vaca Muerta. Sin embargo, la oposición, compuesta por varios bloques, ha anticipado su voto en contra del proyecto, lo que podría poner en riesgo su aprobación. La situación es comparable a la de 2013, cuando se aprobó un acuerdo similar con YPF y Chevron, que también enfrentó la oposición de gremios y organizaciones sociales, aunque en ese momento la movilización fue de mayor magnitud.

A medida que se aproxima la votación, los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollan las negociaciones salariales y la reacción de los sindicatos. La presión social y laboral podría influir en la estabilidad del gobierno de Figueroa y, por ende, en el clima de inversión en la provincia. La fecha clave será el miércoles 24, cuando se vote el acuerdo en la Legislatura, y la respuesta de los sindicatos podría marcar el rumbo de futuras negociaciones y proyectos en el sector energético de Neuquén.