El Banco de España ha publicado un informe que destaca el crecimiento del PIB español en un 2,3% para este año, manteniendo la misma proyección que en marzo. Sin embargo, también ha elevado su previsión de inflación media al 3,6% para 2026, lo que genera preocupaciones sobre la sostenibilidad del crecimiento económico. A pesar de un contexto internacional complicado, marcado por la guerra que ha afectado los mercados energéticos, el informe sugiere que la economía española se mantiene en un camino de expansión, aunque con signos de desaceleración.

La previsión de crecimiento del PIB para 2027 se sitúa en un 1,7%, con la entidad advirtiendo que el deterioro del contexto internacional podría limitar el ritmo de crecimiento. Sin embargo, se espera que un aumento en la actividad durante el segundo trimestre de 2026 y un mayor crecimiento demográfico, impulsado por flujos migratorios, contrarresten parte de este impacto negativo. En contraste, la zona euro en su conjunto solo crecerá un 0,8% en 2026, lo que pone de relieve el dinamismo de la economía española frente a sus vecinos europeos.

Uno de los aspectos más preocupantes del informe es el déficit de vivienda, que ha sido elevado a 750.000 casas entre 2021 y 2025. Este déficit se concentra en seis provincias clave: Madrid, Barcelona, Alicante, Valencia, Murcia y Málaga, y se espera que continúe aumentando en los próximos años. La falta de oferta de viviendas se debe a varios factores, incluyendo la escasez de suelo y la lentitud en la ejecución de obras, lo que ha llevado a un aumento en los precios de la vivienda, especialmente en las grandes áreas urbanas.

El informe también señala que, a pesar de los incrementos de precios en el sector inmobiliario, no se observan signos de burbuja. Solo el 13% de las hipotecas concedidas superan el 80% del valor de la vivienda, lo que contrasta con el ciclo anterior que llevó al colapso del mercado inmobiliario en 2008. Sin embargo, los problemas de acceso a la vivienda se concentran en los grupos de menores ingresos, como jóvenes y población de origen extranjero, lo que podría tener implicaciones sociales significativas en el futuro.

De cara al futuro, el Banco de España advierte que la falta de oferta de vivienda es un problema estructural que requiere una coordinación efectiva entre diferentes niveles administrativos para aumentar la disponibilidad de viviendas en el mercado. La construcción de vivienda pública es considerada modesta, con solo una de cada 65 viviendas en España siendo pública, lo que limita las herramientas del Estado para controlar la subida de precios. La situación del mercado inmobiliario español, junto con la proyección de inflación, será crucial para monitorear el impacto en el consumo y la tasa de ahorro de los hogares, especialmente en un contexto donde la economía sigue enfrentando desafíos externos.