El dólar oficial en Argentina ha registrado su tercera suba consecutiva, alcanzando los $1.450 este jueves. Esta tendencia se ha visto acompañada por una notable disminución en las intervenciones del Banco Central (BCRA), que adquirió apenas u$s34 millones en el mercado oficial de cambios el miércoles, el monto más bajo desde abril. A pesar de que las compras netas acumuladas en 2026 ascienden a u$s10.655 millones, la participación del BCRA en el mercado ha sido significativamente menor en comparación con los meses anteriores, lo que ha generado inquietud entre los operadores sobre la sostenibilidad de esta tendencia alcista en el tipo de cambio oficial.

Las reservas internacionales brutas del país también han sufrido un retroceso, cayendo en u$s147 millones hasta situarse en u$s47.508 millones. Este descenso se ha atribuido principalmente a la caída del precio del oro, que se redujo en un 2,3% en la jornada, provocando una pérdida contable cercana a los u$s200 millones en el balance del BCRA. Esta situación refleja un entorno en el que la autoridad monetaria enfrenta desafíos significativos para mantener la estabilidad cambiaria, especialmente en un contexto donde la oferta de divisas ha sido más abundante gracias a la liquidación de dólares provenientes del agro, la energía y la minería en semanas recientes.

En el mercado cambiario, el dólar minorista promedio se ha cerrado en $1.461,27, mientras que el dólar blue ha alcanzado los $1.475, marcando su valor más alto desde el 29 de enero. Esta recuperación del dólar informal, que ha acumulado tres ruedas consecutivas en terreno positivo, se produce en un contexto donde la brecha cambiaria se mantiene en niveles históricamente bajos, con una diferencia de solo 2,3% entre el blue y el dólar mayorista. Esta situación podría ser indicativa de un reacomodamiento en la oferta y demanda de divisas, lo que podría tener implicaciones significativas para los operadores en el corto y mediano plazo.

Los contratos en el mercado de futuros también han mostrado una dinámica alcista, aunque sin sobresaltos, con avances moderados a lo largo de toda la curva. Las tasas implícitas continúan reflejando expectativas de devaluación contenidas para los próximos meses, lo que sugiere que los analistas están anticipando un ajuste en el tipo de cambio, aunque por debajo de la inflación esperada. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), se proyecta un dólar mayorista de $1.658 para diciembre, lo que plantea un desafío adicional para la política monetaria del BCRA y la estabilidad económica del país.

A medida que se avanza hacia la segunda mitad del año, los operadores deben estar atentos a varios factores que podrían influir en la dinámica cambiaria. La evolución de la liquidación agrícola, la demanda privada de dólares, la continuidad de las compras del BCRA y el incremento de gastos en moneda extranjera asociado al Mundial son elementos que podrían alterar el equilibrio actual en el mercado cambiario. Aunque la combinación de mayor oferta del sector exportador y una demanda importadora más moderada ha contribuido a la estabilidad cambiaria, algunos informes sugieren que esta mejora también está vinculada a una menor actividad industrial y a una reducción en la demanda de divisas para importaciones, lo que podría cambiar si la economía comienza a consolidar su recuperación en los próximos meses.