El Banco Central de la República Argentina (BCRA) realizó el 17 de junio una compra de dólares en el mercado oficial por un monto de apenas u$s34 millones, la cifra más baja desde principios de abril. Con esta operación, el saldo comprador del mes de junio se eleva a u$s986 millones, aunque las reservas brutas del país sufrieron una caída de u$s147 millones, finalizando en u$s47.508 millones. Este descenso en las reservas se atribuye principalmente a la caída en el valor del oro, que se depreció un 2,30% en la jornada, restando cerca de u$s200 millones al stock contable de activos del BCRA.

El BCRA ha mantenido un perfil más bajo en el mercado cambiario en comparación con los meses anteriores, cuando las compras fueron más agresivas. En abril y mayo, la autoridad monetaria había mostrado una presencia más intensa, pero en las últimas semanas ha reducido su participación, lo que ha generado un reacomodamiento en la dinámica de oferta y demanda de divisas. Esta situación se refleja en el aumento del dólar mayorista, que subió un 0,35% y cerró a $1.441,50, aunque todavía se mantiene alejado del techo del esquema de bandas, que se sitúa en $1.742,24.

En el contexto de la inflación, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) proyecta un dólar mayorista de $1.422 para junio, $1.447 para julio y $1.476 para agosto, lo que sugiere que el tipo de cambio podría seguir presionado al alza si la inflación continúa superando las expectativas. La inflación proyectada para junio es del 2,1%, lo que indica que el tipo de cambio real podría estar subestimado en relación con el aumento de precios. Esto plantea un desafío adicional para el BCRA, que deberá gestionar la estabilidad cambiaria en un entorno inflacionario persistente.

Los operadores del mercado están atentos a la liquidación de exportaciones agrícolas y al comportamiento de la demanda privada de divisas, especialmente con la proximidad del Mundial, que podría aumentar los gastos en moneda extranjera. La combinación de una mayor oferta de dólares provenientes del sector agropecuario y una menor demanda de importaciones ha ayudado a mantener cierto equilibrio en el mercado cambiario, pero la situación podría cambiar rápidamente si la liquidación del campo pierde fuerza o si la demanda privada se intensifica. Además, el BCRA busca otorgar mayor protagonismo a la oferta y demanda privada, lo que podría influir en su estrategia de intervención en el mercado.

A medida que se avanza hacia la segunda mitad del año, el desafío para el Gobierno será sostener el equilibrio en el mercado cambiario. Aunque junio ha mostrado un saldo comprador positivo, la caída en las reservas y la baja en las compras diarias del BCRA son señales de alerta. Los próximos días serán cruciales para observar cómo se comporta el mercado ante la liquidación de exportaciones y el impacto de los gastos relacionados con el Mundial, que podrían generar presiones adicionales sobre el tipo de cambio. La capacidad del BCRA para mantener la acumulación de reservas será un indicador clave de la salud económica del país en los meses venideros.