La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una mera tendencia tecnológica y se ha convertido en un factor determinante en la economía global, según el análisis de los estrategas del Itaú Unibanco. Este cambio de perspectiva se debe a que la IA está impulsando un ciclo de inversiones masivo, que se estima alcanzará los USD 700 mil millones en 2026, concentrándose en la expansión de infraestructura y tecnología. Este monto supera las inversiones anuales globales en exploración de petróleo, que rondan entre USD 400 mil millones y USD 600 mil millones, lo que subraya la magnitud del impacto que la IA está teniendo en el crecimiento económico y la inflación.

Los analistas del banco destacan que la economía mundial se enfrenta actualmente a dos fuerzas principales: las tensiones geopolíticas que afectan los precios de la energía y la creciente inversión en IA. Esta última está generando una presión adicional sobre la economía, ya que la demanda por chips, data centers y otros componentes tecnológicos está en aumento. Carolina Sato, estratega de inversiones, señala que el ciclo de inversión en tecnología y IA no solo impulsa el crecimiento a través de inversiones públicas y privadas, sino que también contribuye a presiones inflacionarias debido al incremento en la demanda de materias primas y energía.

El Itaú mantiene una postura optimista hacia las acciones de empresas vinculadas a la IA, incluso en un entorno de tasas de interés elevadas y riesgos geopolíticos. La institución ha optado por una posición sobreponderada en renta variable global, especialmente en Estados Unidos, donde las empresas tecnológicas están mostrando resultados robustos gracias a la IA. A pesar de la fuerte valorización de estas acciones, los expertos creen que el potencial de la IA aún no se ha alcanzado completamente, comparando la situación actual con el periodo previo a la adopción masiva de la tecnología 4G.

Para los inversores argentinos, este contexto presenta oportunidades interesantes. Brasil, como parte de la cadena de suministro de la IA, podría beneficiarse de este ciclo de inversión, especialmente debido a su abundancia de recursos energéticos. A medida que los inversores globales busquen diversificar sus carteras, es probable que miren hacia países que forman parte de esta cadena productiva, lo que podría traducirse en un aumento de la inversión en Brasil y, por ende, en un impacto positivo en la economía argentina, que históricamente ha tenido vínculos comerciales con su vecino del norte.

A futuro, es crucial monitorear cómo se desarrollan las inversiones en IA y su impacto en la inflación y las tasas de interés. Con la fecha de inicio de inversiones masivas en infraestructura programadas para el segundo semestre de 2026, los analistas estarán atentos a los resultados económicos que se generen a partir de este impulso. La evolución de las tensiones geopolíticas y su efecto en los mercados también serán factores determinantes en la dirección que tomen las inversiones en la región.