- La inversión en exploración de hidrocarburos en Perú cayó a US$ 9.8 millones en 2025 desde US$ 946.7 millones en 2012.
- Actualmente, solo hay cinco contratos exploratorios activos en Perú, una reducción significativa desde los 68 contratos de 2009.
- La pandemia de COVID-19 ha limitado la activación de nuevos contratos de exploración en el país.
- Las empresas enfrentan un proceso de permisos que puede tardar hasta cuatro años, desincentivando la inversión.
- Perú tiene 18 cuencas activas, pero solo seis están en proceso de exploración, lo que representa una oportunidad perdida.
- La falta de inversión en el sector energético podría afectar la producción futura de hidrocarburos y los precios internacionales.
La inversión en exploración de hidrocarburos en Perú ha experimentado una drástica caída del 99% al cierre de 2025, alcanzando apenas US$ 9.8 millones, en comparación con los US$ 946.7 millones registrados en 2012. Esta alarmante disminución fue destacada por Patricia Figueroa, directora ejecutiva de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos (SPH), quien señaló que actualmente solo hay cinco contratos exploratorios activos en el país, una cifra que contrasta fuertemente con los 68 contratos que existían en 2009.
La situación se ha visto agravada por la pandemia de COVID-19, que ha limitado las oportunidades para activar nuevos contratos de exploración. Figueroa enfatizó que la reducción en la permisología y la burocracia han desalentado a muchas empresas de continuar invirtiendo en el sector. A pesar de que se han firmado contratos con grandes operadores internacionales como Chevron y Anadarko, las condiciones regulatorias en Perú son consideradas insuficientes para atraer inversiones significativas. Las empresas necesitan un proceso de permisos más ágil, ya que actualmente puede tardar hasta cuatro años, mientras que en otros países este proceso puede completarse en solo seis meses.
En términos de cuencas, Perú cuenta con 18 cuencas activas, de las cuales solo seis están en proceso de exploración. Figueroa mencionó que siete de estas cuencas tienen indicios claros de hidrocarburos, pero lamentablemente no se está trabajando en ellas. Esto representa una oportunidad perdida para cerrar brechas en infraestructura y generar ingresos que podrían ser reinvertidos en el país. La falta de actividad exploratoria no solo afecta a la industria energética, sino que también tiene repercusiones en la economía en general, dado que el sector energético es fundamental para el desarrollo económico del país.
Para los inversores, esta situación plantea un riesgo significativo. La caída en la inversión en exploración podría resultar en una menor producción de hidrocarburos en el futuro, lo que afectaría la oferta y, potencialmente, los precios en el mercado internacional. Además, la incertidumbre regulatoria y la falta de un marco atractivo para la inversión pueden llevar a una mayor volatilidad en el sector energético peruano. Los inversores deben estar atentos a cualquier cambio en las políticas gubernamentales que puedan facilitar la inversión y mejorar las condiciones para la exploración.
A futuro, es crucial monitorear la evolución de los contratos de exploración y cualquier iniciativa del gobierno peruano para reformar el marco regulatorio. Eventos como el Encuentro Económico Región Loreto, donde se discuten estos temas, pueden ofrecer pistas sobre la dirección que tomará el sector. Asimismo, la respuesta de las empresas internacionales ante las condiciones actuales será un indicador clave de la salud futura del sector energético en Perú.
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