El Índice de Actividad Económica del Banco Central de Brasil (IBC-Br) mostró un crecimiento del 0,5% en abril en comparación con marzo, ajustado por estacionalidad. Aunque este resultado fue ligeramente inferior a la expectativa del mercado, que anticipaba un avance del 0,6%, reafirma la resiliencia de la economía brasileña en un contexto de tasas de interés elevadas. En comparación con abril de 2025, el indicador creció un 0,9%, lo que sugiere que, a pesar de las presiones, la economía sigue mostrando signos de fortaleza.

Este crecimiento del IBC-Br se traduce en una expansión acumulada del 1,6% en los últimos 12 meses y del 1,3% en lo que va del año. La industria fue uno de los principales motores de este crecimiento, con un aumento del 0,4%, mientras que el sector de servicios también contribuyó con un incremento del 0,3%. Sin embargo, el sector agropecuario se mantuvo estable, sin variaciones significativas. Este desempeño generalizado, aunque moderado, indica que la economía brasileña está en un proceso de adaptación a un entorno de tasas de interés restrictivas.

Rafael Perez, economista de Suno Research, destacó que este es el tercer aumento en los últimos cuatro meses, lo que refuerza la idea de que la economía sigue siendo resistente en el inicio del segundo trimestre. A pesar de que el crecimiento fue menor al esperado, el IBC-Br alcanzó su nivel más alto en la serie histórica, lo que sugiere que hay fundamentos sólidos que respaldan este desempeño. En particular, el consumo de las familias ha sido un factor clave en la demanda interna, lo que ha permitido que la economía mantenga su impulso a pesar de las condiciones monetarias restrictivas.

Sin embargo, el contexto no es del todo positivo. La revisión de datos históricos por parte del Banco Central mostró que la economía operó con menor tracción en los primeros meses del año de lo que se había estimado inicialmente. Por ejemplo, la contracción de marzo fue ajustada de 0,67% a una caída más leve de entre 0,18% y 0,2%. Esto sugiere que, aunque hay señales de crecimiento, la economía podría estar enfrentando un proceso de desaceleración gradual, especialmente en sectores más expuestos a ciclos económicos, como la industria de bienes duraderos.

De cara al futuro, las perspectivas de crecimiento siguen siendo sólidas, aunque se anticipa una desaceleración en la segunda mitad del año. Goldman Sachs proyecta un crecimiento del PIB del 0,6% para el segundo trimestre y del 1,8% para todo 2026. Por su parte, XP Investimentos y Genial Investimentos comparten proyecciones similares, con un crecimiento del 2,0% para el año. Sin embargo, el entorno de tasas de interés elevadas y la presión inflacionaria podrían limitar la capacidad del Banco Central para realizar recortes significativos en la tasa Selic, que actualmente se encuentra en 14,50%. Los inversores deberán estar atentos a las decisiones del Copom en las próximas reuniones, especialmente en un contexto global incierto que podría influir en la economía brasileña.