- La Copa Mundial de Fútbol 2026 podría aportar hasta US$ 41,000 millones al PBI global.
- Se estima que el impacto en Perú podría ser de hasta 0.5% al PBI, similar a 2018.
- El 20% de los peruanos planea realizar compras relacionadas con el Mundial, principalmente en ropa deportiva y televisores.
- Cada partido de la selección peruana en 2018 generó cerca de S/ 200 millones en consumo.
- La coorganización del Mundial 2030 por Uruguay, Argentina y Paraguay podría facilitar la clasificación de Perú.
La Copa Mundial de Fútbol 2026 se proyecta como un evento de gran impacto económico, con un aporte estimado de US$ 41,000 millones al PBI global, según Bank of America. En este contexto, se espera que los países sudamericanos que participen en el torneo, como Perú, puedan experimentar un crecimiento económico de hasta medio punto porcentual. Sin embargo, la capacidad de Perú para capitalizar este evento depende de varios factores, incluyendo su situación macroeconómica actual y el comportamiento del consumo.
De acuerdo con datos de Moody’s Analytics, el impacto económico en los países anfitriones del Mundial será relativamente limitado. Por ejemplo, se estima que en México el impulso será de 0.14% al PBI, en Canadá de 0.08% y en Estados Unidos de 0.05%. Este efecto moderado se debe a que se utilizará infraestructura ya existente, a diferencia de lo que ocurrió en Qatar 2022, donde se realizaron inversiones masivas en nuevos estadios y servicios. En este sentido, el potencial de crecimiento para Perú podría ser más significativo, dado que su participación en el Mundial de 2018 contribuyó hasta 0.5% al PBI de ese año, en un contexto donde la economía creció alrededor del 4%.
Antonio Quiroz, docente de Economía y Negocios Internacionales, señala que la clasificación a un Mundial actúa como un estímulo económico de corto plazo, impulsado por factores emocionales que se traducen en un aumento del consumo. En Perú, se espera que el gasto en sectores como comercio, alimentos y bebidas, y turismo se vea incrementado. Un estudio de la consultora Youniversal indica que el 80% de los argentinos está atento al Mundial 2026, aunque el contexto inflacionario podría modificar sus patrones de consumo, ya que el 61% de ellos opta por compras basadas en promociones.
El impacto en Perú podría ser más pronunciado, considerando que el 20% de los peruanos planea realizar compras relacionadas con el Mundial. Los productos que más se demandarán incluyen ropa deportiva, televisores y alimentos y bebidas. En 2018, cada partido disputado por la selección peruana generó cerca de S/ 200 millones, lo que demuestra el potencial que tiene el evento para estimular el consumo en el país. Sin embargo, la situación actual del equipo nacional, que terminó penúltimo en su grupo, plantea desafíos para su clasificación en futuros torneos.
A largo plazo, se vislumbra una oportunidad para Perú en el Mundial 2030, donde la coorganización de Uruguay, Argentina y Paraguay podría facilitar su clasificación. Quiñones menciona que, si se mantiene la estabilidad macroeconómica y el control de la inflación, cualquier participación en un Mundial podría generar un crecimiento temporal del consumo durante 2 a 3 meses. Las empresas pueden aprovechar este fenómeno mediante campañas promocionales vinculadas al desempeño de la selección, lo que podría resultar en un estímulo económico significativo. Sin embargo, Quiroz advierte que Perú aún tiene un camino por recorrer para aprovechar plenamente el potencial económico del deporte, debido a la falta de políticas de desarrollo adecuadas y a la infraestructura deportiva insuficiente en comparación con otros países de la región.
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