- Cronos fue fundada en 1892 y ha sobrevivido a múltiples crisis económicas en Argentina.
- La empresa comenzó importando relojes de control de personal y luego se adaptó a la fabricación local durante la Segunda Guerra Mundial.
- En los años noventa, la privatización de las telecomunicaciones redujo su plantilla de más de 300 empleados a solo 17.
- Bajo la dirección de Roberto Ingham, Cronos se ha enfocado en el desarrollo de software, alejándose del negocio de hardware.
- La compañía actualmente desarrolla plataformas de control de personal y gestión de accesos para diversas organizaciones.
- Roberto Ingham destaca la importancia de anticiparse a las tendencias del mercado, como la incorporación de inteligencia artificial en sus productos.
Cronos, una empresa argentina con 134 años de historia, ha demostrado una notable capacidad de adaptación a lo largo de su existencia. Fundada en 1892, comenzó importando relojes de control de personal y, a lo largo de las décadas, ha enfrentado múltiples crisis económicas y cambios tecnológicos. La compañía, que actualmente es gestionada por la tercera generación de la familia Ingham, ha sabido reinventarse en momentos críticos, como la Segunda Guerra Mundial y la privatización de las telecomunicaciones en los años noventa.
La historia de Cronos está marcada por la llegada de sus fundadores, los abuelos de Roberto Ingham, actual presidente de la empresa, quienes emigraron a Argentina escapando de la persecución nazi. Desde su llegada, la familia ha estado vinculada a la innovación y la adaptación, comenzando con la importación de relojes y luego pasando a la fabricación local debido a la escasez de suministros durante la guerra. Este cambio no solo permitió la supervivencia de la empresa, sino que también sentó las bases para su futuro crecimiento en el sector de telecomunicaciones.
A lo largo de los años, Cronos se expandió hacia la fabricación de centrales telefónicas e intercomunicadores, convirtiéndose en un actor clave en el mercado argentino. Sin embargo, la llegada de gigantes internacionales y la apertura económica en los años noventa llevaron a la empresa a una crisis severa, reduciendo su plantilla de más de 300 empleados a solo 17. A pesar de este golpe, la familia decidió continuar, lo que marcó el inicio de una transición hacia la tercera generación, liderada por Roberto Ingham.
La transformación digital impulsada por Roberto ha sido crucial para la recuperación de Cronos. En lugar de competir en el mercado de hardware, donde los costos de producción eran insostenibles frente a los grandes fabricantes, la empresa se enfocó en el desarrollo de software. Esta estrategia ha permitido a Cronos diversificar su oferta, creando plataformas de control de personal y gestión de accesos que son utilizadas por diversas organizaciones, desde pequeñas empresas hasta grandes corporaciones y organismos públicos.
Hoy, la empresa enfrenta nuevos desafíos, como la incorporación de la inteligencia artificial en sus productos. Roberto Ingham considera que este es uno de los cambios más significativos que ha enfrentado la compañía, similar a los momentos críticos de su historia. La capacidad de anticiparse a las tendencias del mercado ha sido fundamental para la longevidad de Cronos, y su enfoque en la innovación y la adaptación continúa siendo su mayor fortaleza en un entorno empresarial cambiante.
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