El sector de franquicias en Brasil ha mostrado un crecimiento notable del 10,5% en el último año, alcanzando un volumen de negocios de R$ 301,7 mil millones. Este crecimiento se traduce en 202 mil unidades operativas y 1,76 millones de empleos directos, lo que representa más del 2% del PIB brasileño. Este fenómeno no solo refleja la expansión del modelo de franquicias, sino también su capacidad para formalizar la economía y generar empleo en regiones donde el comercio independiente no tiene presencia.

A nivel global, el modelo de franquicias ha demostrado ser una máquina eficaz para la creación de riqueza y empleo. En Estados Unidos, por ejemplo, existen 850 mil establecimientos franqueados que generan aproximadamente 3% del PIB. Este modelo ha permitido que empresarios como Greg Flynn, quien comenzó con un restaurante y ahora opera más de 3 mil unidades, se conviertan en referentes en el sector. En Brasil, aunque el potencial es similar, la percepción del franqueado como un pequeño comerciante limita su reconocimiento como un empresario profesional.

La investigación más reciente sobre el perfil del franqueado en Brasil revela que cerca del 70% de los franqueados sienten la necesidad de establecer una estructura de back office a partir de la cuarta unidad. Esto indica un cambio en la mentalidad de los franqueados, quienes deben dejar de verse como simples operadores de tiendas para adoptar un enfoque más empresarial. Sin embargo, el entorno regulatorio y la falta de reconocimiento en el mercado financiero dificultan esta transición, ya que las líneas de crédito y los regímenes tributarios están diseñados para pequeños comerciantes y no para operadores de múltiples unidades.

Para los inversores, el sector de franquicias en Brasil presenta oportunidades significativas. La profesionalización de los franqueados podría atraer la atención de fondos de inversión y capital privado, que en otros mercados ven a los multifranqueados como activos estratégicos. Sin embargo, el desafío radica en que el mercado brasileño aún no reconoce plenamente el potencial de estos empresarios, lo que limita su acceso a financiamiento y recursos necesarios para escalar sus operaciones.

A futuro, es crucial que tanto el regulador como el mercado financiero cambien su perspectiva sobre los franqueados. La creación de instrumentos que reconozcan la complejidad de los multifranqueados y su capacidad para generar empleo y formalizar la economía es esencial. Además, la cobertura mediática debe enfocarse más en estos empresarios invisibles, quienes están contribuyendo significativamente a la economía nacional. La próxima premiación nacional dedicada a los multifranqueados podría ser un paso importante para dar visibilidad a este sector y fomentar su crecimiento en el país.