El oro experimentó un aumento del 3% en la jornada del viernes 12 de junio, alcanzando un precio de 4.238,80 dólares por onza-troy, impulsado por la expectativa de un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán que podría poner fin a las hostilidades en el Medio Oriente. Este incremento se produjo en la división de metales de la bolsa de Nueva York (Nymex), donde también la plata mostró un rendimiento positivo, subiendo un 6,20% hasta los 67,97 dólares por onza-troy. Sin embargo, a pesar de este repunte, tanto el oro como la plata acumulan pérdidas en la semana, con caídas del 2,9% y 1,6% respectivamente.

La cotización del oro estuvo influenciada por las noticias internacionales relacionadas con el conflicto en el Medio Oriente. El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, afirmó que un memorando de entendimiento para finalizar las hostilidades nunca había estado tan cerca de concretarse. Este anuncio generó optimismo en los mercados, ya que la resolución de este conflicto podría facilitar la reanudación de las exportaciones de petróleo a través del Estrecho de Ormuz, lo que a su vez podría afectar los precios del crudo y del dólar.

A medida que se desarrollaban las noticias sobre el acuerdo, el presidente de Estados Unidos expresó su descontento con las filtraciones sobre los términos del mismo, lo que generó incertidumbre en el mercado. A pesar del optimismo inicial, los analistas de Deutsche Bank señalaron que los inversores han comenzado a reducir sus expectativas sobre aumentos rápidos de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal, lo que podría influir en la demanda de metales preciosos. Anteriormente, se esperaba un aumento en diciembre, pero ahora esa posibilidad parece menos probable.

El análisis de TD Securities indica que, a pesar del repunte del oro, los metales preciosos siguen bajo presión debido a los altos niveles de interés de los bonos del Tesoro estadounidense. La fragilidad del acuerdo entre EE.UU. e Irán y los precios elevados de la energía sugieren que el oro podría enfrentar dificultades para mantener su valor. Un descenso por debajo de los 4.000 dólares por onza-troy podría ser inminente si las negociaciones no logran estabilizar los precios del petróleo.

De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de las negociaciones entre EE.UU. e Irán, así como a los próximos informes económicos que podrían influir en las decisiones de la Reserva Federal. Las expectativas sobre la inflación y el crecimiento económico en EE.UU. serán cruciales para determinar la dirección de los metales preciosos en las próximas semanas. La atención también se centrará en el comportamiento del petróleo, ya que su precio puede tener un impacto significativo en el oro y otros activos relacionados con las materias primas.