La soja en la Bolsa de Chicago cerró hoy en su valor más bajo desde el 5 de febrero, alcanzando los US$409,69 por tonelada tras una caída de 2,94 dólares. El maíz también se vio afectado, tocando mínimos en ocho meses al cerrar en US$162,10 por tonelada, con una disminución de 2,85 dólares. Esta tendencia bajista se ha intensificado en las últimas semanas, con la soja cotizando cerca de los US$437 por tonelada a principios de mayo y cayendo aproximadamente US$27 en poco más de un mes.

El descenso de los precios se debe a una combinación de factores. En primer lugar, el clima favorable en Estados Unidos ha mejorado las perspectivas para la nueva cosecha, lo que ha llevado a una oferta de granos cada vez más abundante. Además, la demanda se ha mantenido débil, especialmente por la falta de compras activas de soja por parte de China, el principal comprador mundial. La caída de las exportaciones semanales de soja de Estados Unidos, que registraron una disminución del 32% con embarques comprometidos de 352.800 toneladas, también ha contribuido a la presión sobre los precios.

El informe mensual de oferta y demanda del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) no trajo sorpresas significativas para el mercado, manteniendo la estimación de la cosecha de soja de Brasil en 180 millones de toneladas y elevando la proyección para la producción argentina de 48 a 50 millones de toneladas. Aunque el informe fue considerado neutral, la caída de los precios ya se había anticipado antes de su publicación. Los fondos de inversión, que habían acumulado posiciones compradas en soja, maíz y trigo, han comenzado a retirarse y a tomar ganancias, lo que ha añadido presión adicional a las cotizaciones.

La situación del maíz es igualmente preocupante, con una oferta global abundante y una demanda internacional que no logra despegar. Las proyecciones de cosecha para Brasil han sido elevadas, con estimaciones de 140,46 millones de toneladas por parte de la Conab y 138 millones de toneladas según el USDA. Esto ha llevado al maíz a alcanzar sus valores más bajos en ocho meses, mientras que las existencias mundiales del cereal se incrementaron a 281,22 millones de toneladas. La presión sobre los precios del maíz se ve exacerbada por el clima favorable en Estados Unidos, que ha reducido los riesgos para la nueva campaña.

Los analistas sugieren que el clima seguirá siendo un factor determinante en el mercado de granos. Las lluvias en las principales zonas productoras de Estados Unidos han llegado en momentos oportunos, lo que alimenta las expectativas de una cosecha abundante. Sin embargo, la incertidumbre sobre la demanda china persiste, ya que el país no ha mostrado señales claras sobre el ritmo de compras que tendrá en los próximos meses. Esto es crucial, dado que Sudamérica ha tenido cosechas significativas, lo que podría afectar aún más la dinámica de precios en el mercado internacional.

A medida que se avanza hacia la nueva campaña, los productores también enfrentan un entorno más favorable debido a la baja en los precios de la urea y la reducción de los derechos de exportación. Estos factores permitirán recalcular los márgenes y abordar la siembra con una perspectiva más optimista. Sin embargo, la competencia exportadora de países como Rusia y Ucrania sigue siendo un desafío, especialmente en el mercado del trigo, que ha mostrado un comportamiento más volátil con oscilaciones significativas en los precios.