Las autoridades de Estados Unidos han confirmado un nuevo caso de bicheira-do-novo-mundo, un parásito que amenaza a los rebaños bovinos y otras especies animales. Este caso fue identificado en un bezerro en Texas, marcando el primer incidente en el estado desde 1966. El Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) estima que esta plaga podría causar pérdidas de hasta 1,8 mil millones de dólares a la economía texana, lo que subraya la gravedad de la situación para la industria ganadera del país.

Este brote se produce en un contexto donde el rebaño bovino de EE.UU. ya se encuentra en su nivel más bajo en 75 años. Desde 2019, el número de cabezas de ganado de corte ha disminuido en un 13%, lo que ha llevado a un aumento significativo en los precios de la carne. En abril, el precio de la carne molida alcanzó un récord de 6,90 dólares por libra, casi el doble de lo que era hace diez años. Esta situación ha generado preocupación entre los consumidores y ha llevado a una investigación antimonopolio por parte del Departamento de Justicia de EE.UU. sobre las grandes procesadoras de carne, como JBS y Tyson Foods.

La bicheira-do-novo-mundo, que se ha propagado desde América Central hacia el norte, ha afectado no solo a EE.UU. sino también a la cadena de suministro de carne en México. Desde mayo de 2025, EE.UU. ha mantenido su frontera sur prácticamente cerrada a la entrada de ganado mexicano, lo que ha contribuido a la escalada de precios en el mercado interno. Las condiciones climáticas adversas y la reducción del rebaño han exacerbado aún más la crisis, llevando a los productores a liquidar parte de sus rebaños para mantener la viabilidad financiera.

Las implicaciones para el mercado son significativas. La creciente presión sobre los precios de la carne podría llevar a un aumento en la inflación alimentaria, lo que afectaría el poder adquisitivo de los consumidores. Además, la situación podría abrir oportunidades para los exportadores de carne de otros países, como Brasil, que podrían beneficiarse de la reducción de la oferta en EE.UU. Sin embargo, el gobierno de Trump está considerando medidas para reducir las tarifas de importación de carne, lo que podría cambiar el panorama competitivo.

A futuro, es crucial monitorear la evolución de la plaga y las respuestas del USDA. La recuperación del rebaño bovino en EE.UU. podría ser un proceso lento, dado que el ciclo de reproducción y engorde de ganado puede llevar de dos a tres años. Además, la presión sobre los precios de la carne podría intensificarse en los meses venideros, especialmente con la llegada de la temporada de parrillas de verano, lo que podría llevar a un mayor descontento entre los consumidores y a un mayor escrutinio de las políticas gubernamentales.