- El primer caso de berne-do-novo-mundo en Texas en 60 años ha generado un aumento del 3% en los contratos de ganado en la CME.
- El rebaño bovino de EE.UU. está en su nivel más bajo en 75 años, afectado por sequías y altos costos de alimentación.
- Se estima que una infestación amplia podría causar pérdidas de hasta 1.800 millones de dólares en la industria pecuaria de Texas.
- El USDA ha movilizado equipos de emergencia y creado una zona de control de 20 kilómetros alrededor del foco de infestación.
- La infestación puede tener implicaciones para la salud pública, aunque los casos en humanos son raros.
- El gobierno de EE.UU. invertirá 750 millones de dólares en una nueva instalación para producir moscas estériles como medida de control.
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) confirmó esta semana el primer caso de infestación por berne-do-novo-mundo en Texas en casi seis décadas, lo que ha generado una fuerte reacción en los mercados de carne. La presencia del parásito fue detectada en un bezerro de tres semanas en el sur del estado, lo que llevó a un aumento de más del 3% en los contratos futuros de ganado de engorde en la Bolsa de Chicago (CME). Este incremento se debe a que los inversores están ajustando sus expectativas sobre una posible reducción en la oferta de ganado, en un momento en que ya se enfrenta a una escasez histórica de animales para el sacrificio.
La situación actual de la ganadería en EE.UU. es crítica, ya que el rebaño bovino se encuentra en su nivel más bajo en 75 años. Esto es resultado de prolongadas sequías y del aumento de los costos de alimentación, que han llevado a muchos productores a reducir sus planteles. La infestación por la mosca-da-bicheira, cuyo nombre científico es Cochliomyia hominivorax, representa una amenaza adicional, ya que sus larvas atacan tejidos vivos, lo que puede resultar en infecciones graves y, en casos extremos, la muerte del animal.
Los analistas estiman que una infestación amplia podría generar pérdidas de hasta 1.800 millones de dólares solo para la industria pecuaria de Texas. Esta situación también preocupa a grandes procesadoras de alimentos como JBS, Cargill y Tyson Foods, que dependen de un flujo constante de ganado para sus operaciones. La respuesta del USDA ha incluido la movilización de equipos de emergencia y la implementación de medidas de control, como la creación de una zona de control de 20 kilómetros alrededor del foco de infestación, así como restricciones en el movimiento de animales y la intensificación de la vigilancia sanitaria.
El impacto de esta infestación no solo se limita a la economía de la ganadería, sino que también puede tener repercusiones en la salud pública. Aunque los casos en humanos son raros, la transmisión puede ocurrir cuando las moscas depositan huevos en heridas abiertas. La última incidencia reportada en EE.UU. fue en 2025, lo que subraya la necesidad de un control efectivo para evitar un brote mayor. El gobierno estadounidense ha anunciado inversiones significativas, de 750 millones de dólares, en una nueva instalación en Texas para la producción de moscas estériles, una técnica que ha demostrado ser efectiva en el pasado para controlar esta plaga.
Para los inversores en el sector agropecuario, la situación actual presenta tanto riesgos como oportunidades. La escasez de ganado y el aumento de los precios de la carne podrían beneficiar a los productores que logren mantener sus rebaños sanos. Sin embargo, la incertidumbre sobre la propagación del parásito y las posibles restricciones comerciales pueden generar volatilidad en el mercado. Es crucial monitorear la evolución de esta situación, especialmente en relación con las medidas que implementará el USDA y cómo estas afectarán la oferta y la demanda de carne en el corto y mediano plazo.
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