- El crecimiento global se espera que baje a 2.5% en 2026, desde 2.9% en 2025.
- América Latina se desacelerará a 2.2% en 2026, afectada por la demanda interna débil.
- Perú se beneficiará de los altos precios de los metales, respaldando ingresos fiscales y por exportaciones.
- La inflación subyacente en Perú se mantiene cerca de los objetivos, permitiendo la flexibilización monetaria.
- El Banco Mundial podría ofrecer hasta US$ 100,000 millones en apoyo a países afectados por el conflicto en Medio Oriente.
El Banco Mundial ha publicado su informe de Perspectivas Económicas Mundiales, donde se destaca que la expectativa de crecimiento para Perú se mantiene en un 2.7% para el año 2026. Esta cifra representa un aumento del 0.2% en comparación con las proyecciones de enero de este año. A pesar de un entorno global complicado, marcado por el conflicto en Medio Oriente y sus repercusiones en la economía mundial, Perú podría beneficiarse de ciertos factores que impulsan su economía.
A nivel global, se prevé que el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) se reduzca a un 2.5% en 2026, una caída significativa desde el 2.9% registrado en 2025. Este descenso se atribuye principalmente al aumento de los precios de la energía, una inflación elevada y el incremento en los costos de los préstamos. América Latina, en general, también experimentará una desaceleración, con un crecimiento proyectado de solo 2.2% en 2026, debido a la debilidad de la demanda interna y un menor dinamismo en la economía global.
En este contexto, Perú y Chile se perfilan como economías que podrían beneficiarse de los altos precios de los metales, lo que podría respaldar sus ingresos por exportaciones y fiscales. Este aspecto es crucial, ya que los ingresos fiscales son fundamentales para mantener la estabilidad económica y financiar proyectos de infraestructura y desarrollo social. Para 2027 y 2028, el Banco Mundial estima que la economía peruana podría crecer un 2.8%, lo que sugiere una recuperación gradual en el horizonte.
La inflación subyacente en Perú, que excluye alimentos y energía, se ha mantenido cerca de los objetivos establecidos, lo que ha permitido que el país continúe con la flexibilización de su política monetaria. Esta estabilidad en la inflación es un factor positivo, ya que permite a los consumidores y empresas planificar con mayor certeza. Sin embargo, el presidente del Grupo Banco Mundial, Alay Banga, advirtió que la situación podría complicarse si las tensiones geopolíticas se intensifican, lo que podría requerir un mayor apoyo financiero para los países afectados.
Mirando hacia el futuro, es importante que los inversores y analistas sigan de cerca la evolución de las políticas monetarias en Perú y la región, así como el impacto de los precios de los metales en la economía. La flexibilización de las políticas monetarias y la mejora de las condiciones globales son factores que podrían influir en el crecimiento económico a mediano y largo plazo. Además, la respuesta del Banco Mundial a la crisis en Medio Oriente, que incluye un potencial apoyo de hasta US$ 100,000 millones, podría tener implicancias significativas para la estabilidad económica en la región y, por ende, para Perú.
Comentarios (0)
Inicia sesion para participar en la conversacion.