La inflación en Argentina mostró una desaceleración en mayo, alcanzando un 2,1%, una mejora respecto al 2,6% registrado en abril. Este dato, publicado por el INDEC, indica que la inflación acumulada en lo que va del año es del 14,7%, mientras que la variación interanual se sitúa en el 33,2%. Este descenso en la inflación mensual es significativo, ya que representa la menor tasa desde septiembre del año anterior, lo que sugiere un posible cambio en la tendencia inflacionaria del país.

Analizando las categorías que impulsaron este cambio, se observa que los precios estacionales lideraron el aumento con un 3,5%, impulsados principalmente por el incremento en los precios de las verduras, aunque este aumento fue contrarrestado por una caída en los precios de las frutas. Los precios regulados, que incluyen servicios como combustibles y electricidad, también contribuyeron con un incremento del 2,4%. Por otro lado, el IPC Núcleo, que excluye los precios más volátiles, mostró un aumento del 1,9%, con subas notables en restaurantes y productos farmacéuticos. Este panorama sugiere que, aunque hay una desaceleración, los precios en ciertos sectores siguen presionando al índice general.

Las proyecciones para junio son optimistas, con economistas anticipando una continuidad en la tendencia a la baja. Se espera que la inflación se mantenga en torno al 2%, gracias a la baja estacionalidad y a medidas como el aumento de subsidios al gas y la electricidad, que han ayudado a contener los precios regulados. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central pronostica un IPC de 2,1% para junio, lo que refuerza la idea de que el país podría estar en el camino hacia una desinflación sostenida.

Sin embargo, los analistas advierten que la situación internacional, especialmente en Medio Oriente, podría influir en los precios de la energía. La suspensión de negociaciones de paz por parte de Irán y la reducción en la producción de gas licuado en Qatar podrían generar presiones en los precios energéticos a nivel global, lo que podría tener un efecto indirecto en la inflación local. Además, la eliminación de ciertos subsidios en Argentina podría impactar negativamente en los costos de vida, especialmente para los sectores de ingresos medios.

De cara a los próximos meses, se espera que la inflación continúe su tendencia a la baja, con proyecciones que indican que podría establecerse por debajo del 2% en agosto. Los economistas del REM estiman un IPC de 2,3% para mayo y un 2% para julio, lo que sugiere una mejora gradual en la situación inflacionaria. Sin embargo, es fundamental seguir de cerca los movimientos en el mercado cambiario y las decisiones del Banco Central, ya que estos factores serán determinantes para el comportamiento de la inflación en el segundo semestre del año.