El Banco Mundial ha ajustado su proyección de crecimiento global para 2026, reduciéndola a un 2,5% debido a las tensiones generadas por la guerra en Oriente Medio. Este informe, publicado el 11 de junio, señala que si las interrupciones en el suministro de energía se agravan, el crecimiento podría caer hasta un alarmante 1,3%. En comparación, el crecimiento global alcanzó un 2,9% en 2025, lo que representa un leve aumento respecto a las estimaciones anteriores, pero aún así, la previsión para 2026 es la más baja desde el inicio de la pandemia de COVID-19 en 2019.

El conflicto, que se intensificó tras los ataques de Estados Unidos e Israel al Irán a finales de febrero, ha tenido un impacto significativo en los precios de la energía, especialmente debido al cierre del Estrecho de Ormuz. Este cierre ha llevado a un aumento considerable en los precios del petróleo, que se espera que promedien 94 USD por barril en 2026, un incremento del 36% respecto a 2025. Además, los precios de los fertilizantes han subido, lo que genera preocupaciones sobre una posible crisis alimentaria a nivel global.

El Banco Mundial ha indicado que las previsiones de crecimiento se han reducido para dos tercios de los países, siendo los Emiratos Árabes Unidos e Irak los más afectados. La situación actual se caracteriza por una inflación global que se estima en un 4%, y que podría aumentar si los precios del petróleo se mantienen elevados. La proyección de crecimiento para las economías en desarrollo se ha ajustado a un 3,6% para este año, el nivel más bajo desde la pandemia, lo que indica un estancamiento en el progreso hacia la reducción de la brecha de ingresos con respecto a las economías avanzadas.

Para los inversores, este panorama sugiere un aumento en la volatilidad de los mercados financieros, especialmente si las tensiones en el suministro energético continúan. La posibilidad de que el crecimiento se desacelere a 2,1% o incluso a 1,3% en caso de un choque en los mercados financieros, podría tener repercusiones en las decisiones de inversión. En este contexto, los mercados de commodities, especialmente el petróleo, podrían experimentar fluctuaciones significativas, afectando a las economías que dependen de las exportaciones de energía.

De cara al futuro, es crucial observar cómo evolucionan las tensiones en Oriente Medio y su impacto en los precios de la energía. La recuperación del crecimiento global se proyecta para 2027 y 2028, alcanzando un 2,8%, pero sigue siendo inferior a las tasas observadas en la década de 2010. La incertidumbre política y las presiones inflacionarias continuarán siendo factores determinantes en la economía global, y los inversores deben estar atentos a los cambios en las políticas monetarias en respuesta a estas condiciones adversas.