Los precios del petróleo han mostrado una notable oscilación este jueves 11 de junio, con el crudo Brent cayendo 0,77% a USD 92,38 por barril y el West Texas Intermediate (WTI) disminuyendo 0,62% a USD 89,47 por barril. Esta volatilidad se produce en medio de un aumento de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, lo que ha llevado a los inversores a evaluar el impacto real de estas tensiones en el suministro global de petróleo. A pesar de la caída, ambos contratos habían registrado ganancias superiores a USD 2 en las primeras horas de la sesión, lo que refleja la incertidumbre en el mercado.

La situación se intensificó cuando Teherán anunció el cierre del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de petróleo. Este cierre se produjo tras nuevos ataques estadounidenses contra objetivos en Irán, lo que ha llevado al presidente Donald Trump a amenazar con intensificar las ofensivas si no se alcanza un acuerdo de paz. Este contexto ha generado preocupación entre los analistas sobre la posibilidad de que los flujos de energía desde el Golfo Pérsico se vean severamente restringidos, lo que podría tener un efecto dominó en los precios del petróleo a nivel global.

A pesar de las tensiones, algunos informes indican que los navíos comerciales continúan transitando por el Estrecho de Ormuz, lo que sugiere que, hasta el momento, no ha habido interrupciones significativas en los embarques de petróleo. Esto ha llevado a algunos analistas a ser cautelosos respecto a la sostenibilidad de los precios en alza, ya que la falta de interrupciones efectivas en el suministro podría limitar el impacto de las tensiones geopolíticas en el mercado. Sin embargo, el cierre del estrecho y la escalada de ataques han generado un ambiente de incertidumbre que podría afectar la confianza de los inversores.

Desde el inicio de la guerra con Irán a finales de febrero, los inventarios de petróleo crudo en Estados Unidos han disminuido en 79 millones de barriles. La Administración de Información de Energía (EIA) reportó una caída de 7,2 millones de barriles en la semana que finalizó el 5 de junio, superando las expectativas de una reducción de 4 millones. Esta disminución en los inventarios, junto con la caída de la producción de la OPEP a su nivel más bajo en más de dos décadas, refuerza la percepción de un mercado de petróleo ajustado, lo que podría llevar a un aumento en los precios si las tensiones continúan.

De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de la situación en el Golfo Pérsico y a las decisiones que tomen los líderes iraníes y estadounidenses. La falta de un acuerdo de paz podría llevar a una escalada aún mayor de las hostilidades, lo que a su vez podría tener un impacto significativo en los precios del petróleo. Además, la próxima reunión de la OPEP y sus aliados, programada para el próximo mes, será crucial para evaluar la dirección de la producción y los precios en el mercado global. La combinación de estos factores sugiere que el mercado de petróleo seguirá siendo volátil en el corto plazo, lo que podría afectar a los precios en Argentina y la región.