Un reciente estudio del Burning Glass Institute y la NYU School of Professional Studies ha revelado que un alarmante 24,2% de los profesionales de cuello blanco se encuentran en un estado de estancamiento laboral a mitad de su carrera. Este fenómeno se caracteriza por la falta de ascensos significativos y un crecimiento salarial real inferior al 5% durante al menos cinco años. A pesar de contar con empleos estables y años de experiencia, muchos se ven atrapados en roles que no les permiten avanzar, lo que plantea serias preguntas sobre la movilidad laboral en diversas industrias.

El análisis de más de 1,3 millones de trayectorias laborales muestra que el estancamiento es más pronunciado en sectores como la administración pública, donde el 30,2% de los profesionales se encuentran en esta situación. Otros sectores con tasas elevadas incluyen los servicios de bienes raíces (28,9%), servicios públicos (28%) y manufactura (27%). En contraste, los sectores de tecnología de la información y atención médica presentan tasas más bajas, con un 20,7% y 21,8%, respectivamente. Esta variabilidad sugiere que la competencia por posiciones senior se ha intensificado en áreas donde históricamente se esperaba estabilidad y crecimiento.

El estudio también revela que ciertos roles son más propensos al estancamiento. Por ejemplo, los representantes de ventas financieras tienen una tasa de estancamiento del 30,1%, seguidos por ingenieros de redes y sistemas (29,4%) y representantes de ventas generales (29%). En comparación, los especialistas en marketing y científicos de datos muestran tasas significativamente más bajas, con un 12,2% y 16,3%. Esto indica que la naturaleza del trabajo y la estructura organizativa juegan un papel crucial en la movilidad profesional.

Las causas del estancamiento son multifacéticas. El debate sobre si se debe a limitaciones inherentes al puesto o a las características de los individuos que ocupan esos roles ha sido abordado en el estudio. Los resultados sugieren que ambos factores están interrelacionados. Por ejemplo, los roles de soporte en tecnología y ventas tienen una probabilidad de estancamiento un 14,4% superior al promedio, mientras que los cargos de gestión y dirección presentan una probabilidad 14,7% menor, lo que indica que la estructura interna de la organización puede facilitar o dificultar el avance.

Desde una perspectiva más amplia, el estancamiento laboral no debe ser visto como un fracaso individual, sino como una falla estructural del mercado laboral que afecta a diversas industrias y niveles educativos. La educación formal, aunque ofrece cierta protección, no garantiza la movilidad. Por ejemplo, el 25,3% de los profesionales con solo un título universitario están estancados, cifra que disminuye a 20% entre quienes poseen una maestría y a 18,5% entre los doctores. Las credenciales no universitarias, como certificaciones de programas cortos, pueden ser una solución efectiva, ya que reducen la probabilidad de estancamiento en un 29%, y hasta un 52% si son de alta calidad y alineadas con el mercado laboral.

Este fenómeno de estancamiento laboral tiene implicaciones significativas para el mercado laboral argentino, donde la movilidad profesional es crucial en un contexto económico desafiante. Las empresas deben prestar atención a las señales tempranas de estancamiento y crear rutas de movilidad para sus talentos. A medida que el mercado laboral evoluciona, será fundamental que tanto trabajadores como empleadores se adapten a estas dinámicas para evitar que el estancamiento se convierta en una norma.

En los próximos meses, será importante monitorear cómo las empresas en Argentina y la región implementan estrategias para mejorar la movilidad laboral y si se observan cambios en las tasas de estancamiento. Eventos como ferias de empleo y programas de capacitación podrían ser indicadores de una respuesta proactiva ante este desafío.