- La demanda global de oro superó las 5.000 toneladas en 2025, impulsada por bancos centrales y ETFs.
- Ourominas reporta 1.837 compras de oro físico por internet al mes, con un ticket promedio de R$ 39.366,58.
- El costo promedio de envío de oro físico es de R$ 135,66, y la gratuidad en el envío puede ahorrar R$ 249 mil mensuales a los compradores.
- La retirada física de oro en la B3 está limitada a barras de 250 gramos, lo que dificulta el acceso para pequeños inversores.
- La digitalización del acceso al oro físico está cambiando la forma en que los brasileños invierten en este activo, aumentando la confianza en la transparencia de las operaciones.
El interés de los inversores brasileños por el oro ha resurgido, impulsado por la volatilidad de los tipos de interés y la incertidumbre fiscal en el país. En 2025, la demanda global de oro superó las 5.000 toneladas, un aumento notable que refleja la búsqueda de activos refugio ante la creciente aversión al riesgo. Sin embargo, el acceso al oro físico en Brasil enfrenta desafíos significativos, como costos de entrega, seguridad logística y dudas sobre la procedencia del metal. A pesar de que los fondos, ETFs y contratos en bolsa han facilitado la exposición al oro, la posesión física sigue siendo un proceso más complejo y menos accesible para los inversores minoristas.
En este contexto, Ourominas ha comenzado a ofrecer un servicio de entrega de oro físico que busca simplificar el proceso de compra para los inversores. Según datos de la empresa, aproximadamente 1.837 clientes adquieren oro físico a través de internet cada mes, con un ticket promedio de R$ 39.366,58, lo que equivale a 48,90 gramos por operación. Este modelo digital no solo facilita el acceso al metal, sino que también reduce los costos operativos, especialmente al eliminar los gastos de envío, que promedian R$ 135,66. La gratuidad en el envío puede representar un ahorro mensual de R$ 249 mil para los compradores online.
La diferencia entre invertir en oro a través de instrumentos financieros y comprar el metal físico es significativa. En la B3, por ejemplo, la retirada física del oro está restringida a barras de 250 gramos, lo que implica un procedimiento específico que puede ser un obstáculo para muchos inversores. Por otro lado, empresas como Ourominas están atendiendo a un segmento de mercado que busca comprar cantidades menores y recibir el oro en su domicilio, lo que representa un cambio en la forma en que los brasileños acceden a este activo.
Olivia Goldstein, CFO de Ourominas, señala que los inversores brasileños están cada vez más interesados en diversificar sus carteras y comprenden mejor el papel del oro como un activo de seguridad patrimonial. La entrega física de oro no solo satisface la necesidad de posesión, sino que también ofrece un sentido de independencia respecto a los canales tradicionales de inversión. La confianza en este nuevo modelo de negocio se basa en la transparencia de las operaciones, la correcta emisión de la nota fiscal y la claridad sobre la custodia y la liquidez del oro.
A medida que el mercado de oro físico en Brasil continúa evolucionando, es esencial que los inversores estén atentos a las tendencias en la digitalización de este sector. La creciente demanda de oro físico podría llevar a más empresas a adoptar modelos de negocio similares, lo que podría resultar en una mayor competencia y, potencialmente, en una reducción de costos para los consumidores. Además, la regulación en torno a la compra y venta de oro físico podría cambiar, lo que afectaría la forma en que los inversores acceden a este activo en el futuro. Las próximas semanas serán cruciales para observar cómo se desarrollan estos cambios y cómo impactan en el comportamiento del mercado de oro en Brasil y en la región.
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