El conflicto en el Medio Oriente, junto con las restricciones en el Estrecho de Ormuz y el aumento de los precios del petróleo, ha alterado significativamente las proyecciones económicas globales. Según el último informe del BTG Pactual, el choque energético se ha convertido en un factor clave en las discusiones sobre inflación, crecimiento y política monetaria en las principales economías del mundo. En este contexto, el barril de petróleo se encuentra cerca de los 100 dólares, lo que ha llevado a los inversores a ajustar sus expectativas sobre las tasas de interés en economías desarrolladas como Estados Unidos y Europa.

En Estados Unidos, los datos económicos de abril revelan una inflación que se acelera, con el índice de precios para gastos personales (PCE) alcanzando un 3,8% interanual, el nivel más alto desde mayo de 2023. Aunque el núcleo de la inflación muestra una moderación, el BTG Pactual considera que la situación sigue siendo incómoda para la Reserva Federal. La combinación de un mercado laboral fuerte y una inflación persistente presenta un desafío considerable para la política monetaria, lo que podría llevar a un endurecimiento de las tasas en el futuro cercano.

Por su parte, en Europa, el impacto del choque energético se refleja más en los precios que en la actividad económica. El BTG anticipa que el Banco Central Europeo (BCE) podría retomar su ciclo de aumento de tasas, con una expectativa de incremento de 0,25 puntos porcentuales en su próxima reunión. Esto se debe a que el precio del petróleo ha superado las proyecciones iniciales del BCE, lo que aumenta la presión inflacionaria en la región.

En contraste, la economía china enfrenta un panorama diferente. Después de un primer trimestre sólido, los datos de abril muestran una desaceleración, atribuida a factores como el choque energético y las inundaciones en el sudeste del país. La economía china se describe como de "dos velocidades", donde los sectores tecnológicos y de exportación están rindiendo mejor que aquellos dependientes del consumo interno. A pesar de un aumento en la inflación, la demanda débil limita la capacidad de los productores para trasladar costos a los consumidores.

En este contexto, Brasil se destaca entre los mercados emergentes. El país es el único que presenta un saldo neto positivo en flujos relacionados con energía y fertilizantes, lo que lo posiciona favorablemente. El BTG mantiene su proyección para el dólar en 4,90 reales para finales de 2026, apoyada por una mejora en las cuentas externas y un diferencial de tasas de interés elevado. Sin embargo, esta proyección está sujeta a la necesidad de un compromiso con la estabilización fiscal tras las elecciones y a los riesgos de un entorno internacional adverso.