Una reciente investigación revela que el 72% de la población brasileña valora positivamente las empresas que invierten en economía circular. Sin embargo, este apoyo no se traduce en un comportamiento de compra favorable hacia productos reciclados, ya que el 43% de los encuestados evita adquirir estos artículos, independientemente de su precio. Este desajuste entre la percepción ambiental y las acciones cotidianas de los consumidores refleja una barrera significativa para la implementación efectiva de políticas de sostenibilidad en Brasil.

La encuesta, realizada por Nexus para la Confederación Nacional de la Industria (CNI), incluyó a 2.019 personas y mostró que un 84% de los encuestados no utiliza sistemas de logística reversa para devolver productos como pilas y baterías. Las principales razones para esta falta de participación son la escasez o lejanía de los puntos de recolección (24%) y la falta de información adecuada (33%). Además, un preocupante 58% de los brasileños mezcla materiales reciclables con residuos comunes, lo que dificulta el proceso de reciclaje y reaprovechamiento.

A pesar de que el 58% de los encuestados afirma tener el hábito de reparar productos en lugar de reemplazarlos, la motivación detrás de este comportamiento es principalmente económica, ya que buscan ahorrar dinero. Solo el 10% de quienes reparan sus bienes lo hacen por preocupación ambiental. Este dato sugiere que, aunque existe una conciencia sobre la necesidad de cuidar el medio ambiente, las decisiones de compra están más influenciadas por factores económicos que por valores sostenibles.

Davi Bomtempo, superintendente de Medio Ambiente y Sostenibilidad de la CNI, enfatiza la necesidad de superar las barreras de percepción sobre los productos reciclados. Actualmente, el 47% de los brasileños tiene dudas sobre la calidad y el rendimiento de estos productos. Bomtempo sugiere que se requiere una comunicación más clara y la implementación de sellos de certificación que garanticen que los productos reciclados son tan seguros y de calidad como los fabricados con materia prima virgen. Además, el costo sigue siendo un factor decisivo: el 38% de los consumidores solo compraría productos reciclados si su precio es equivalente al de los convencionales.

La transición hacia un modelo económico más sostenible en Brasil está en el centro del debate sobre la implementación de la Política Nacional de Economía Circular. Esta propuesta busca reestructurar el modelo económico lineal actual, promoviendo un sistema que integre la reutilización, reparación y reciclaje. La iniciativa está actualmente en el Senado Federal, donde se espera su análisis final tras haber pasado por ambas casas legislativas. Esta legislación tiene el potencial de transformar el marco jurídico del país, alineando leyes como la de Licitaciones y Contratos Administrativos con nuevas directrices sostenibles, lo que podría facilitar la adopción de prácticas más responsables en el sector empresarial.

A medida que Brasil avanza hacia la implementación de esta política, es crucial monitorear cómo se desarrollan las discusiones en el Senado y la respuesta del sector privado a estas iniciativas. La adopción de un modelo de economía circular no solo podría mejorar la sostenibilidad ambiental, sino también ofrecer nuevas oportunidades de inversión en sectores emergentes relacionados con la tecnología verde y el reciclaje. Las decisiones que se tomen en los próximos meses serán determinantes para el futuro del mercado brasileño y su capacidad para alinearse con las tendencias globales hacia la sostenibilidad.