En mayo de 2026, las empresas estadounidenses anunciaron 97,006 despidos, lo que representa un aumento del 16% en comparación con los 83,387 despidos de abril. Este incremento también se refleja en un aumento del 3% respecto a los 93,816 despidos reportados en mayo del año anterior. La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en la principal razón para estos recortes, con 38,579 despidos atribuidos a su implementación, lo que equivale al 40% del total de despidos del mes. Este es el tercer mes consecutivo en que la IA lidera las causas de despido, según un informe de la firma Challenger, Gray & Christmas.

El sector tecnológico fue el más afectado, con 38,242 despidos en mayo, la cifra más alta desde agosto de 2024. En lo que va del año, las empresas tecnológicas han anunciado un total de 123,653 despidos, un aumento del 66% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este fenómeno refleja una tendencia más amplia en la que las empresas están reevaluando sus plantillas en medio de una creciente inversión en tecnología de IA, lo que provoca una reestructuración del mercado laboral.

Además de la IA, las quiebras también han contribuido a los despidos, con 5,637 recortes relacionados con este motivo en mayo, la cifra más alta desde febrero de 2025. Las condiciones del mercado y la economía han sido citadas como razones para 69,645 despidos en lo que va del año, mientras que los cierres de empresas han generado 66,733 despidos y las fusiones y adquisiciones han contribuido con otros 11,989. Este aumento en los despidos relacionados con fusiones y adquisiciones es notable, ya que se ha incrementado más de seis veces en comparación con el mismo periodo del año anterior.

El impacto de estos despidos en el mercado laboral estadounidense es significativo, ya que la economía agregó 172,000 empleos en mayo, superando las expectativas. Sin embargo, la creciente ansiedad por la automatización y la adopción de la IA está generando preocupaciones sobre la estabilidad laboral a largo plazo. Las empresas están tomando decisiones drásticas para adaptarse a un entorno cada vez más impulsado por la tecnología, lo que podría tener repercusiones en la economía en su conjunto.

De cara al futuro, es crucial observar cómo estas tendencias impactarán en la economía global y, en particular, en los mercados emergentes como Argentina. La adopción de la IA y la reestructuración del mercado laboral podrían influir en las decisiones de inversión y en la dinámica del empleo en la región. A medida que las empresas continúan adaptándose a estos cambios, los inversores deben estar atentos a las señales de cómo la tecnología está transformando el panorama laboral y económico en general.