- La inversión pública en México se espera que repunte significativamente a partir de junio de 2026.
- El Plan de Infraestructura contempla una inversión total de 5.6 billones de pesos hasta 2030, con un 60% destinado a inversión pública directa.
- La recaudación del ISR muestra signos de recuperación tras una caída en abril, lo que podría ser positivo para las finanzas públicas.
- A pesar de la baja calificación de las agencias, el gobierno defiende la solidez de las finanzas públicas y la reducción del déficit.
- Se anticipa que los efectos de la inversión pública se comiencen a notar en el segundo semestre de 2026, lo que podría ajustar al alza las proyecciones de crecimiento del PIB.
El secretario de Hacienda de México, Edgar Amador, anunció que la inversión pública comenzará a dinamizarse a partir de este mes, lo que se espera genere un nuevo impulso al crecimiento económico del país. En una reciente entrevista, Amador destacó que se han realizado modificaciones en los calendarios de inversión pública, lo que permitirá la concreción de proyectos en infraestructura, comenzando en junio. Esto se traduce en un repunte significativo de la inversión pública y mixta en el corto plazo, lo que podría tener efectos positivos en el crecimiento del PIB.
Amador mencionó que el Plan de Infraestructura del gobierno contempla una inversión total de 5.6 billones de pesos desde este año hasta 2030, de los cuales aproximadamente el 60% corresponderá a inversión pública directa. Este enfoque en la infraestructura es crucial, dado que se espera que la inversión privada también se vea catalizada por el efecto multiplicador de la inversión pública. Por ejemplo, en el sector energético, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha recibido una asignación de recursos que supera las estimaciones iniciales debido a una alta demanda de proyectos mixtos.
El secretario de Hacienda también abordó la reciente caída en la recaudación del Impuesto sobre la Renta (ISR) en abril, indicando que se debe a factores relacionados con el coeficiente de beneficio de las empresas. Sin embargo, los datos recientes sugieren una recuperación en la recaudación que se espera sea sostenida. En el ámbito fiscal, Amador destacó que las nuevas reglas del Servicio de Administración Tributaria (SAT) han generado un ambiente más claro y positivo para el sector privado, lo que podría fomentar una mayor inversión.
A pesar de las críticas de las agencias calificadoras como Moody's y S&P, que han bajado la calificación y perspectiva de la deuda soberana de México, Amador defendió la solidez de las finanzas públicas. Afirmó que el país ha logrado un esfuerzo fiscal sin precedentes, con ingresos tributarios en niveles históricos y una reducción significativa del déficit. Esta situación sugiere que la economía mexicana tiene la capacidad de resistir y adaptarse a desafíos externos, lo que podría ser un factor a considerar para los inversores.
Mirando hacia el futuro, se espera que los efectos de la mayor inversión pública se comiencen a notar en el segundo semestre de 2026. Las convocatorias para los proyectos ya están en curso, y se anticipa que las asignaciones y firmas de contratos se realizarán en el próximo mes. Este ritmo acelerado en la ejecución de proyectos de infraestructura podría ser un indicador clave para los analistas y operadores en el mercado, ya que la economía mexicana se muestra más robusta de lo que algunos pronósticos sugieren. Las proyecciones de crecimiento del PIB podrían ajustarse al alza a medida que se concrete esta inversión, lo que será relevante para el contexto económico de la región, incluyendo a países como Argentina, que podrían beneficiarse de un México más fuerte en términos económicos.
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