En los últimos meses, las proyecciones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México han experimentado un ajuste significativo. En enero de 2026, la mediana del consenso de analistas estimaba un crecimiento del 1.5%, pero recientes encuestas han reducido esta cifra a un mínimo de 1.1%. Esta tendencia a la baja se alinea con las proyecciones del Banco de México (Banxico), que también revisó su estimación de 1.6% a 1.1%. En INVEX, nuestra proyección se ha mantenido en 1.0% desde el inicio del año, reflejando un panorama económico más sombrío del que se anticipaba hace unos meses.

El optimismo inicial que marcó el comienzo de 2026 se ha desvanecido rápidamente. En enero, el presidente Donald Trump había relajado las tensiones en torno a los aranceles, lo que generó expectativas positivas sobre el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC). Sin embargo, las recientes declaraciones del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, sobre revisiones anuales al T-MEC en lugar de una extensión de 16 años han generado incertidumbre. Esta situación se ha visto agravada por la rebaja en la calificación de la deuda soberana de México por parte de Standard & Poor’s y Moody’s, lo que ha contribuido al pesimismo en los mercados.

Uno de los principales factores que ha llevado a las calificadoras a ajustar sus perspectivas es la dificultad de México para consolidar su déficit fiscal. El subsidio al precio de las gasolinas ha contenido la inflación, pero también ha limitado la capacidad del gobierno para reducir el gasto. En un entorno donde se prevé que la inversión no repunte como se esperaba, los ingresos tributarios podrían crecer a un ritmo inferior al proyectado. Esto plantea un riesgo significativo para la economía mexicana, especialmente para sectores clave como el automotriz, que podrían verse afectados por cambios en las reglas del T-MEC.

A pesar de este panorama complicado, no se anticipa una recesión inmediata para la economía mexicana. El comercio con Estados Unidos sigue siendo un motor importante de actividad económica, lo que proporciona cierto alivio en medio de la incertidumbre. Sin embargo, la inflación sigue siendo un tema delicado, con presiones en la parte subyacente que podrían complicar aún más la situación. La falta de acuerdos concretos en el conflicto entre Estados Unidos e Irán también ha mantenido altos los precios del petróleo, lo que podría afectar la balanza comercial de México.

De cara al futuro, es crucial monitorear cómo se desarrollan las negociaciones del T-MEC y si se logran acuerdos que beneficien a la industria mexicana. La revisión del tratado programada para mediados de 2026 será un evento clave a seguir, ya que podría tener implicaciones significativas para la inversión y el crecimiento económico. Además, la evolución de la inflación y las decisiones fiscales del gobierno serán factores determinantes para la salud económica del país en los próximos meses.