El Índice Líder de Ceres (ILC) ha mostrado un aumento del 0,3% en mayo, marcando así su segundo mes consecutivo de crecimiento tras un incremento del 0,2% en abril. Este repunte sugiere un cambio positivo en la actividad económica uruguaya, que había estado estancada desde la segunda mitad de 2025. La tendencia alcista en el ILC es un indicativo de un posible retorno a un ciclo de crecimiento, aunque aún es prematuro para realizar proyecciones definitivas sobre la magnitud del crecimiento económico.

Los datos del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) del Banco Central también respaldan esta mejora, mostrando que la actividad económica creció durante el primer trimestre del año. Sin embargo, se espera la publicación de las Cuentas Nacionales a mediados de junio, lo que permitirá confirmar la efectividad de este crecimiento en el periodo de enero a marzo. A pesar de estos signos alentadores, las expectativas de crecimiento para 2026 han sido revisadas a la baja, pasando de un 1,9% en enero a un 1,3% en la última encuesta del Banco Central.

El Ministerio de Economía y Finanzas también ha ajustado sus proyecciones, reduciendo su expectativa de crecimiento para este año de un 2,2% a un 1,6%. Este ajuste refleja una preocupación por los efectos de la sequía que afectó a varios sectores a comienzos de año, lo que podría tener un impacto significativo en la producción y la actividad económica durante el segundo trimestre. La sequía ha sido un factor determinante que ha influido en la dinámica económica, especialmente en sectores como la agricultura y la ganadería, que son vitales para la economía uruguaya.

El Índice de Difusión (ID) del ILC fue del 64% en mayo, lo que indica que más de dos tercios de las variables que componen el índice mostraron crecimiento. Este dato es un indicador positivo, ya que sugiere que la mayoría de los sectores económicos están experimentando un repunte. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el ILC es un indicador adelantado, diseñado para prever cambios en el ciclo económico, y no proporciona proyecciones cuantitativas sobre el nivel de actividad económica.

De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a la publicación de las Cuentas Nacionales en junio, que ofrecerán una visión más clara sobre el crecimiento económico en el primer trimestre. Además, la evolución de la sequía y su impacto en la producción agrícola será crucial para entender la trayectoria económica en los próximos meses. La reducción de las proyecciones de crecimiento por parte del Ministerio de Economía y el Banco Central también sugiere que los desafíos económicos aún persisten y que se requiere un monitoreo constante de la situación económica en Uruguay y su posible repercusión en la región, especialmente en un contexto donde Brasil también enfrenta sus propios desafíos económicos.