La ex ministra de Economía de Uruguay, Azucena Arbeleche, ha subrayado la importancia de combinar la solidez institucional del país con una apuesta estratégica hacia la inteligencia artificial (IA) para lograr un crecimiento económico significativo. Durante una conferencia en Buenos Aires, Arbeleche enfatizó que, a pesar de los cambios en el gobierno, se mantiene un enfoque cuidadoso en la gestión del dinero público, lo que es fundamental para la estabilidad económica. Según sus declaraciones, el crecimiento potencial de Uruguay se sitúa en torno al 2%, una cifra que considera insuficiente para las necesidades del país.

Arbeleche advirtió sobre la fragilidad de las tasas de expansión actuales y destacó que para superar esta barrera, es esencial aumentar la inversión y mejorar la productividad. La adopción de nuevas tecnologías, especialmente en el ámbito de la inteligencia artificial, se presenta como una oportunidad crucial para los países en desarrollo como Uruguay. La ex ministra argumentó que la IA puede ser un motor de crecimiento significativo, permitiendo a Uruguay dar un salto en su desarrollo económico.

La ex ministra también hizo hincapié en la importancia de la seguridad jurídica como base para cualquier sistema inversor. Resaltó que el cumplimiento de las reglas de juego y de los contratos es fundamental para atraer inversiones. Como ejemplo, mencionó la gestión de un contrato con la empresa finlandesa UPM, donde la administración de la que formó parte optó por negociar y respetar los compromisos adquiridos, lo que refuerza la confianza en el entorno económico.

En cuanto a la gestión pública, Arbeleche propuso un equilibrio entre la urgencia de la coyuntura y una visión a largo plazo. La disciplina fiscal, según su perspectiva, no debe ser una respuesta estática, sino una política que se adapte a los ciclos económicos. Esto implica que el gasto público debe ser sostenible y no fluctuar de acuerdo con las condiciones económicas del momento. La implementación de instrumentos como el Fondo Coronavirus durante su gestión se presentó como un ejemplo de cómo mantener la transparencia y la responsabilidad fiscal, incluso en situaciones extremas.

Mirando hacia el futuro, Arbeleche sugirió que la estabilidad de la gobernanza en Uruguay, reflejada en su calificación crediticia histórica, es un activo intangible que debe ser aprovechado para facilitar la transformación digital. Sin embargo, también advirtió sobre las tensiones sociales que pueden surgir durante este proceso. La colaboración entre el Estado y el sector privado será esencial para asegurar que la creación de nuevos empleos en sectores dinámicos compense la pérdida de puestos de trabajo en sectores más tradicionales. La ex ministra concluyó que los países en desarrollo tienen una oportunidad única para capitalizar las ventajas de la inteligencia artificial, lo que podría traducirse en un crecimiento económico significativo.