La reciente cosecha récord en Argentina ha permitido al Banco Central recomponer sus reservas, estabilizando el valor del dólar. Sin embargo, la inminente llegada de un fenómeno climático extremo, conocido como 'Súper Niño', plantea serias dudas sobre la próxima campaña agrícola y el flujo de divisas, especialmente en un año electoral. La campaña 2025/26 cerró con una producción de 163,2 millones de toneladas, un 21,25% más que el ciclo anterior, lo que ha sido fundamental para el ingreso de divisas y la estabilidad cambiaria.

El Banco Central ha podido adquirir más de 10.000 millones de dólares en lo que va de 2026, elevando sus reservas brutas a aproximadamente 48.500 millones de dólares, el nivel más alto en años. Este aumento en las reservas ha sido impulsado por la liquidación del agro, que alcanzó un máximo mensual de 2.677 millones de dólares en mayo, lo que representa un 7% más que en abril. Sin embargo, a pesar de estos números positivos, las liquidaciones anuales se encuentran un 12% por debajo del año anterior, lo que sugiere una dependencia significativa de los precios internacionales de los commodities.

El fenómeno de El Niño, que se espera que se consolide entre mayo y julio, podría traer lluvias superiores a lo normal, lo que en teoría beneficiaría la producción agrícola. Sin embargo, la intensidad del fenómeno es lo que genera preocupación. Un 'Súper Niño', que se caracteriza por un calentamiento anómalo del océano Pacífico, podría alterar drásticamente los patrones de lluvia y temperatura, afectando negativamente la próxima cosecha y, por ende, el flujo de divisas. La NOAA estima un 25% de probabilidad de que este fenómeno alcance una intensidad extrema, lo que podría tener consecuencias devastadoras para la producción agrícola.

Históricamente, los episodios de 'Súper Niño' han tenido un impacto significativo en la economía argentina. Por ejemplo, los eventos de 1982-83 y 1997-98 provocaron pérdidas económicas globales de ingresos de miles de millones de dólares, además de generar disrupciones logísticas y presiones inflacionarias. En el contexto actual, cualquier alteración en el flujo de divisas podría llevar a un aumento en el tipo de cambio y reavivar la inflación, lo que es especialmente crítico en un año electoral donde la estabilidad del dólar es un activo político importante.

De cara al futuro, los productores deben estar atentos a las proyecciones climáticas y a la evolución del fenómeno de El Niño. Las primeras estimaciones indican que la próxima campaña podría enfrentar desafíos significativos, no solo por el clima, sino también por el aumento de los costos de producción, especialmente en energía y fertilizantes. La combinación de un clima adverso y costos crecientes podría limitar la capacidad de los productores para aprovechar el contexto internacional favorable. Por lo tanto, es crucial monitorear las condiciones climáticas y las decisiones políticas que afecten el sector agrícola en los próximos meses.