- La inversión fija bruta en México aumentó un 0.4% en marzo, pero sigue un 10.3% por debajo de su máximo histórico.
- El consumo privado creció un 1.2% en marzo, impulsado por un aumento del 20.7% en las remesas.
- La inversión fija ha estado en terreno negativo durante 19 meses consecutivos, la racha más larga desde la pandemia.
- El consumo de bienes nacionales cayó un 0.17% anual, marcando tres meses de contracciones consecutivas.
- La incertidumbre en torno al T-MEC sigue afectando las decisiones de inversión en el país.
- El deterioro del empleo formal podría limitar el crecimiento del consumo privado a largo plazo.
En un giro inesperado, tanto la inversión fija como el consumo privado en México han registrado su primer repunte mensual del año 2026, después de meses de caídas que habían debilitado el crecimiento económico. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la inversión fija bruta aumentó un 0.4% en marzo respecto a febrero, impulsada principalmente por un incremento en el gasto en maquinaria y equipo, que creció un 3.3% mensual. Sin embargo, a pesar de este avance, la inversión fija aún se encuentra un 10.3% por debajo de su máximo histórico alcanzado en julio de 2024, y ha estado en terreno negativo en su comparación anual durante 19 meses consecutivos, con una contracción del 3.1% en marzo.
Este prolongado periodo de contracción es el más extenso desde la crisis provocada por la pandemia, cuando la inversión se contrajo durante 28 meses entre 2018 y 2021. La situación actual se complica aún más por la incertidumbre en torno al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que ha llevado a muchas empresas a postergar decisiones de inversión. A pesar de un crecimiento en la Inversión Extranjera Directa, este se debe más a la reinversión de utilidades que a nuevos flujos de inversión, lo que sugiere una falta de confianza en el entorno económico.
Por otro lado, el consumo privado también mostró signos de recuperación, con un aumento del 1.2% en marzo, tras caídas del 1.5% en enero y del 0.2% en febrero. Este repunte se atribuye en gran parte al crecimiento de las remesas, que aumentaron un 20.7% en marzo, así como a la apreciación del peso frente al dólar. El consumo de bienes importados creció un 1.65% mensual, mientras que el consumo de bienes nacionales cayó un 0.17% anual, marcando tres meses de contracciones consecutivas. Esta tendencia sugiere que, a pesar de la mejora en el consumo, la economía mexicana enfrenta desafíos significativos.
Las implicancias para los inversores son claras: la inversión fija sigue siendo un área de preocupación, y la incertidumbre relacionada con el T-MEC podría seguir afectando la toma de decisiones de inversión en el país. Además, el deterioro del empleo formal podría limitar el crecimiento del consumo privado en el futuro, a pesar de la posible inyección de capital que podría traer el Mundial de Fútbol. La combinación de estos factores sugiere que, aunque hay signos de repunte, la economía mexicana aún enfrenta obstáculos significativos.
A futuro, será crucial observar cómo evoluciona la situación del T-MEC y si se logran acuerdos que puedan despejar la incertidumbre actual. También será importante monitorear el impacto de las remesas y el consumo en el contexto de un posible crecimiento económico en el segundo semestre del año. Los analistas sugieren que, si bien el Mundial podría proporcionar un impulso temporal, el deterioro del empleo formal seguirá siendo un freno para el consumo privado a largo plazo.
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