El Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México se encuentra en una situación crítica a pocos días del inicio de la Copa del Mundo, programada para comenzar el 11 de junio. Con goteras, retrasos en el equipaje y problemas de infraestructura, más de 3,000 trabajadores están trabajando a contrarreloj para mejorar las instalaciones antes de que lleguen más de un millón de aficionados. La remodelación, que tiene un costo estimado de 581 millones de dólares, es la primera gran intervención desde su apertura en 1928 y se enfrenta a desafíos significativos, como la falta de planos útiles y una red de tuberías y cableado en mal estado.

Desde que la Marina asumió la administración del aeropuerto en 2023, se han reportado problemas operativos, incluyendo un aumento en los vuelos irregulares. En 2023, el aeropuerto ya había sido declarado saturado, con un límite de operaciones por hora reducido de 61 a 43. A pesar de esto, se ha incrementado el límite a 46 operaciones por hora para manejar la afluencia esperada de turistas durante el torneo. Sin embargo, la situación actual ha generado preocupación entre los pasajeros, quienes enfrentan condiciones difíciles, como baños sin agua y pasillos en construcción.

Históricamente, el aeropuerto había planeado una expansión significativa que habría duplicado su capacidad, pero el proyecto fue cancelado en 2018 por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador. Esta decisión dejó al aeropuerto Benito Juárez sin los recursos necesarios para el mantenimiento adecuado, lo que ha llevado a su deterioro actual. La tarifa de uso del aeropuerto, que normalmente se destina a mantenimiento, ha sido redirigida a un fideicomiso para cubrir la deuda del proyecto fallido, lo que agrava aún más la situación.

Para los inversores, la situación del aeropuerto puede tener implicaciones en el sector turístico y de transporte en México. La llegada de un millón de turistas durante el Mundial podría generar un aumento temporal en la actividad económica, pero la falta de infraestructura adecuada podría afectar la experiencia del visitante y, por ende, la percepción del país como un destino turístico. Las aerolíneas también podrían enfrentar desafíos operativos, lo que podría impactar en sus ingresos y en la confianza del consumidor.

A medida que se acerca el inicio del Mundial, es crucial monitorear cómo se desarrollan las obras de remodelación y si se logran cumplir los plazos establecidos por la administración del aeropuerto. La capacidad operativa del aeropuerto y la experiencia del pasajero serán factores determinantes para el éxito del evento. Además, la forma en que se gestionen los vuelos y la coordinación entre las aerolíneas y las autoridades aeroportuarias será vital para evitar el caos que ha caracterizado a la terminal en los últimos meses.