En Albania, miles de personas han salido a las calles en los últimos días para protestar contra un ambicioso proyecto turístico que involucra a Ivanka Trump y Jared Kushner. Este proyecto, que incluye la construcción de hoteles de lujo y villas en la zona costera de Vjosa-Narta, ha generado una creciente controversia debido a su ubicación en un área protegida. Las manifestaciones han sido especialmente intensas en Tirana, donde los ciudadanos exigen la cancelación del proyecto y el reconocimiento de los derechos de propiedad de antiguos propietarios que reclaman terrenos en la zona.

El proyecto de los Kushner, que se anunció en 2024, ha sido respaldado por el gobierno albanés, que otorgó a Atlantic Incubation Partners LLC, vinculada a Jared Kushner, el estatus de inversor estratégico. Esto permite a la empresa beneficiarse de trámites administrativos acelerados y del apoyo de varios ministerios. Sin embargo, la falta de transparencia sobre la identidad de los inversores y el papel del Estado albanés en el desarrollo del proyecto ha suscitado dudas y críticas, especialmente por parte de asociaciones medioambientales que advierten sobre el impacto negativo en la biodiversidad de la región.

La inversión proyectada en la isla de Sazan, que se estima en 1,600 millones de dólares, ha sido objeto de escrutinio. El primer ministro albanés, Edi Rama, mencionó un costo total del proyecto de 4,000 millones de euros, lo que ha llevado a cuestionamientos sobre la viabilidad y la legalidad de la operación. La falta de claridad sobre el origen de los fondos utilizados para adquirir los terrenos también ha sido un punto de controversia, ya que muchos terrenos en Albania están en disputa debido a litigios que datan del colapso del comunismo en la década de 1990.

Las protestas han cobrado fuerza tras la difusión de videos que muestran trabajos preparatorios en la costa, lo que ha movilizado a la población en contra de la instalación de alambradas que limitan el acceso a la playa. La respuesta del gobierno ha sido investigar los cambios en el estatus de protección de la zona y cómo se eludieron los procedimientos de licitación pública para adjudicar contratos. La fiscalía especial anticorrupción de Albania ha abierto una investigación, lo que podría complicar aún más el avance del proyecto y generar incertidumbre en el entorno de inversión.

El impacto de estas protestas y la investigación en curso podría tener repercusiones en la percepción de Albania como destino turístico y de inversión. Los inversores deben estar atentos a los desarrollos en este caso, ya que la situación podría afectar no solo la reputación del país, sino también la estabilidad de otros proyectos en la región. Con más protestas programadas en los próximos días, la presión sobre el gobierno albanés para abordar las preocupaciones de los ciudadanos y las organizaciones medioambientales podría intensificarse, lo que podría cambiar el rumbo del proyecto de los Kushner en Albania.