El Comité del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ha dado luz verde a dos proyectos significativos que suman un total de USD 1.508 millones en inversiones. El primero de estos proyectos es el gasoducto San Matías, que requerirá una inversión de USD 1.300 millones y tiene como objetivo transportar 27 millones de metros cúbicos diarios de gas natural desde Neuquén hasta el Golfo San Matías, en Río Negro. Este gasoducto estará dedicado exclusivamente a abastecer el proyecto de exportación de gas natural licuado (GNL) que está impulsando Southern Energy S.A. (SESA), el cual se incorporó al RIGI en 2025. Se estima que este emprendimiento generará exportaciones anuales por aproximadamente USD 2.500 millones, lo que representa un impulso significativo para la economía argentina.

El segundo proyecto aprobado corresponde a una nueva etapa del desarrollo del litio Sal de Oro, que es llevado a cabo por la minera surcoreana Posco en el Salar del Hombre Muerto, ubicado entre Salta y Catamarca. Esta fase del proyecto contempla una inversión de USD 208 millones para construir una planta con capacidad de producción de 23.000 toneladas anuales de carbonato de litio. La primera etapa ya incluyó inversiones superiores a USD 800 millones en plantas de fosfato de litio y de hidróxido de litio. Según las proyecciones, este nuevo desarrollo podría generar más de USD 300 millones anuales en exportaciones una vez que comience a operar.

La importancia de estos proyectos radica no solo en las cifras de inversión y exportación, sino también en el contexto regional. Brasil, el principal socio comercial de Argentina, está experimentando un crecimiento en su demanda de energía y minerales, lo que podría abrir nuevas oportunidades para el GNL y el litio argentino. En un contexto donde la transición energética global está en auge, el litio se ha convertido en un recurso estratégico, especialmente para la producción de baterías. Argentina, que posee una de las mayores reservas de litio del mundo, se posiciona como un jugador clave en este mercado, lo que podría beneficiar a los inversores en el sector de recursos naturales.

Desde el punto de vista de los inversores, la aprobación de estos proyectos podría ser un indicativo de una mayor estabilidad y confianza en el entorno de inversión argentino. La capacidad de exportación de GNL y litio no solo diversifica la economía, sino que también puede ayudar a mitigar el impacto de la volatilidad en otros sectores. Las empresas involucradas, como SESA y Posco, están bien posicionadas para capitalizar la creciente demanda internacional de energía y minerales, lo que podría traducirse en un aumento en sus valoraciones en el mercado.

A futuro, es crucial monitorear el avance de estas obras y su impacto en las exportaciones argentinas. La finalización del gasoducto San Matías y la planta de carbonato de litio de Sal de Oro están programadas para los próximos años, y su éxito dependerá de factores como la estabilidad política y económica del país, así como de la evolución de la demanda internacional. La capacidad de Argentina para atraer inversiones en el sector energético y de minerales será un tema central en los próximos meses, especialmente con la creciente competencia en la región y el mundo por estos recursos estratégicos.