- El crédito al consumo en mayo cayó un 1,2% mensual real, marcando siete meses en baja.
- Los préstamos personales aumentaron un 1% en términos nominales, pero cayeron un 1,4% en términos reales.
- Los préstamos comerciales crecieron un 3,3% en mayo en términos reales, a pesar de la caída generalizada en el consumo.
- Los depósitos en pesos crecieron solo un 0,1% mensual real, limitando la capacidad de los bancos para ofrecer nuevos créditos.
- Los préstamos en dólares aumentaron un 1,8%, pero la disminución en las tarjetas de crédito en dólares refleja un estancamiento en este segmento.
El crédito al consumo en Argentina continúa su tendencia a la baja, registrando en mayo una caída del 1,2% mensual en términos reales, marcando así el séptimo mes consecutivo de contracción. Esta disminución se produce en un contexto donde la inflación proyectada es del 2,2%, lo que indica que los aumentos nominales en los préstamos no logran compensar la pérdida de valor del peso. Además, los préstamos personales, aunque mostraron un incremento nominal del 1%, sufrieron una caída real del 1,4% en el mismo mes, reflejando la falta de confianza de los deudores y la cautela de las entidades financieras ante un ratio de morosidad elevado.
La situación del crédito al consumo es alarmante, ya que se observa la primera baja interanual en términos reales desde agosto de 2024. A pesar de que los bancos y el Gobierno sostienen que lo peor ya pasó, los datos no respaldan esta afirmación. Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, señala que la caída en la cartera de créditos personales, tarjetas y otros préstamos se ha vuelto crónica, con ocho meses consecutivos de descenso que han llevado a los niveles de crédito a valores similares a los del año anterior. Esto sugiere que la recuperación de la confianza de los deudores es aún lejana.
En contraste, los préstamos comerciales han mostrado un desempeño positivo, con un incremento del 3,3% en términos reales respecto al mes anterior. Este crecimiento se da en un contexto donde los depósitos en pesos apenas crecieron un 0,1% mensual real, lo que limita la capacidad de los bancos para ofrecer nuevos créditos. La combinación de tasas de interés elevadas, salarios que no logran recuperarse y un ratio de morosidad que lleva a los bancos a adoptar políticas más restrictivas está afectando gravemente el acceso al crédito para los consumidores.
La evolución de los préstamos en dólares también merece atención, ya que, aunque se reportó un aumento del 1,8% en mayo, este crecimiento se ha ralentizado significativamente en comparación con el mes anterior. El saldo de los préstamos en dólares alcanzó los 403 millones de dólares, pero la disminución del saldo financiado en tarjetas de crédito en dólares, que cayó un 5,6% mensual, refleja una falta de dinamismo en este segmento. Este estancamiento en el crédito en dólares podría ser un indicativo de la incertidumbre económica que persiste en el país.
De cara al futuro, es crucial observar cómo evolucionan tanto los depósitos bancarios como la morosidad. Si los depósitos en pesos continúan estancados y la morosidad no se regulariza, la recuperación del crédito al consumo podría seguir siendo esquiva. Los próximos meses serán determinantes para evaluar si las políticas del Gobierno y las decisiones de los bancos logran reactivar el crédito, especialmente en un contexto donde la inflación sigue siendo un factor crítico. La situación en Brasil, que también enfrenta desafíos económicos, podría influir en la dinámica del crédito en Argentina, por lo que es recomendable seguir de cerca los desarrollos en la región.
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