Este miércoles, los activos argentinos enfrentan una jornada de caídas significativas, con los ADRs (American Depositary Receipts) cayendo hasta un 6,6%. Esta tendencia negativa se produce en un contexto internacional marcado por una escalada del conflicto en Medio Oriente, específicamente tras el lanzamiento de misiles por parte de Irán hacia objetivos en países vecinos. Esta situación ha generado una creciente preocupación entre los inversores globales, lo que ha llevado a una presión adicional sobre los mercados emergentes, incluyendo el argentino.

La deuda soberana en dólares también ha mostrado un comportamiento desfavorable en Wall Street. Los bonos Globales, en particular, han retrocedido hasta un 0,1%, destacándose el Global 2038 como uno de los más afectados. Este retroceso ha llevado al riesgo país a acercarse nuevamente a los 500 puntos básicos, alejándose de los mínimos alcanzados recientemente. En este contexto, la percepción de riesgo se ha incrementado, afectando no solo a los bonos, sino también a la renta variable.

El índice S&P Merval, que refleja la evolución de las acciones argentinas, ha retrocedido cerca de un 0,9%, situándose en torno a los 3,19 millones de puntos. Las acciones de Grupo Supervielle, BBVA y Loma Negra han sido las más perjudicadas, con caídas que superan el 2%. En Wall Street, las pérdidas son aún más pronunciadas, con las acciones de BBVA liderando las caídas. Sin embargo, algunas empresas del sector energético, como YPF, han logrado mantenerse en terreno positivo gracias al repunte del petróleo, lo que sugiere que no todos los sectores están igualmente afectados por la situación geopolítica.

A pesar de este panorama adverso, el mercado local ha recibido algunas noticias consideradas favorables. La reducción de las retenciones al trigo y la cebada al 5,5%, que entrará en vigencia en junio de 2026, podría beneficiar a ciertos sectores productivos. Además, el Gobierno ha anunciado un cronograma para la reducción gradual de los derechos de exportación sobre la soja, que comenzará en enero de 2027 y se extenderá hasta finales de 2028. Estas medidas podrían ofrecer un alivio a los productores y mejorar la competitividad de las exportaciones argentinas.

Desde el punto de vista de las reservas, el Banco Central ha encontrado respaldo para sostener la acumulación de divisas, lo que es crucial en un contexto de incertidumbre. Según analistas, el flujo de exportaciones y las liquidaciones de Obligaciones Negociables emitidas en el exterior han permitido mantener un ritmo favorable en la compra de reservas. Sin embargo, la volatilidad reciente en los mercados emergentes, exacerbada por el conflicto en Medio Oriente, plantea un desafío constante para los inversores. La evolución de esta situación geopolítica será un factor determinante para el comportamiento de los activos argentinos en el corto plazo.