- Kiguel sostiene que el levantamiento del cepo sería una buena señal, pero el gobierno tiene miedo de hacerlo.
- La inflación en Argentina está proyectada en torno al 2%, aunque factores externos como el petróleo pueden influir.
- El FGS tiene recursos que podrían utilizarse para fomentar el crédito, pero el gobierno no muestra voluntad de intervenir.
- Marengo indica que Argentina necesita tiempo para reducir su riesgo país a niveles comparables con sus vecinos.
- La historia de reestructuración de deuda de Argentina afecta la confianza de los inversores en el pago de la deuda.
Miguel Kiguel, director ejecutivo de la consultora EconViews, afirmó en el 43° Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) que el levantamiento total del cepo cambiario sería una "buena señal" para la economía argentina. Sin embargo, subrayó que el gobierno actual "tiene miedo" de implementarlo, especialmente tras las dificultades que enfrentó en la campaña electoral del año pasado. A pesar de que el levantamiento del cepo podría no generar cambios significativos inmediatos, Kiguel considera que la medida podría facilitar un mercado cambiario más profundo y activo, donde todos los actores pudieran operar con mayor libertad.
En su análisis, Kiguel también abordó la situación inflacionaria en el país, indicando que "lo peor ya pasó" y que la inflación está "encarrilada" con proyecciones de niveles en torno al 2%. Sin embargo, advirtió que la reciente subida del petróleo, en el contexto de la guerra en Medio Oriente, ha demostrado que la inflación puede verse afectada por factores no monetarios. Esta realidad subraya la complejidad del fenómeno inflacionario en Argentina, que ha sido históricamente volátil y ha desafiado las expectativas de los economistas.
El ex secretario de Finanzas propuso utilizar los recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para impulsar el crédito en sectores rezagados de la economía, que actualmente se encuentra en un panorama de "dos velocidades". Según Kiguel, el FGS tiene recursos disponibles que podrían ser utilizados para fomentar la actividad económica, pero el gobierno parece renuente a intervenir directamente en este sentido. Esta falta de acción podría estar relacionada con una ideología que sostiene que el Estado no debería tener un papel activo en el impulso del crédito.
Fernando Marengo, economista jefe de Black Toro Global Investment, complementó la exposición de Kiguel al señalar que Argentina enfrentará un largo camino para reducir su riesgo país a niveles comparables con los de sus vecinos. A pesar de contar con una deuda de mercado inferior al 18% del PBI y un superávit fiscal, Marengo destacó que la reputación del país en el manejo de la deuda es un obstáculo significativo. Los inversores buscan garantías claras sobre el pago de la deuda, algo que Argentina ha tenido dificultades para proporcionar en su historia reciente.
Las implicancias de estos análisis son significativas para los inversores. La posibilidad de un levantamiento del cepo podría influir en el mercado cambiario y en la percepción del riesgo país. Sin embargo, la incertidumbre política y la falta de voluntad del gobierno para implementar cambios estructurales podrían limitar el impacto positivo de estas medidas. A medida que se acercan las elecciones, los inversores deberán estar atentos a cualquier señal de cambio en la política económica del gobierno y a cómo esto podría afectar la estabilidad del mercado.
En el horizonte, los inversores deben monitorear la evolución de la inflación y los precios del petróleo, así como la respuesta del gobierno a las presiones económicas. La situación del FGS y su potencial utilización para fomentar el crédito también será un aspecto a seguir de cerca. Con el año electoral en curso, cualquier cambio en la política económica podría tener repercusiones significativas en el mercado y en la percepción del riesgo país, lo que podría influir en las decisiones de inversión en el corto y mediano plazo.
Comentarios (0)
Inicia sesion para participar en la conversacion.