Por primera vez en años, el sector de private banking internacional del Itaú ha comenzado a recomendar a sus clientes invertir en papeles de renta fija que no estén denominados en dólares. Esta recomendación surge en un contexto de creciente incertidumbre sobre la economía estadounidense, lo que ha llevado a los expertos del banco a sugerir que los inversores diversifiquen sus carteras. Según Marcelo Menusso, estratega jefe de crédito del Itaú, se sugiere que los clientes destinen entre un 5% y un 38% de sus recursos en el exterior a títulos soberanos y corporativos de países desarrollados, pero en monedas distintas al dólar. Este rango de inversión depende del perfil de riesgo de cada inversor.

La reciente apertura de las tasas de interés en Europa y Asia ha generado nuevas oportunidades para los inversores. Menusso destacó que los niveles actuales de rendimiento no se habían visto desde finales de la década de 1990, lo que podría atraer a aquellos que buscan maximizar sus rendimientos en un entorno de tasas más bajas en EE.UU. Actualmente, los bonos del Tesoro a diez años ofrecen un rendimiento de aproximadamente 4,3% anual, que aunque es inferior al 5% de Australia y al 4,9% del Reino Unido, supera al 3% de Alemania y al 2,5% de Japón. Esto sugiere que los inversores podrían beneficiarse al explorar alternativas fuera del dólar.

Además, el Itaú ha indicado que, a pesar de que los rendimientos de los bonos en otras monedas son menores, la diversificación es clave debido al riesgo de desvalorización adicional del dólar. Menusso mencionó que aquellos inversores que tienen o podrían tener gastos en otras monedas están cada vez más preocupados por la estabilidad del dólar y, por lo tanto, son más receptivos a la idea de diversificar. Para los inversores con un perfil más conservador, el banco recomienda que se destine un 38% de los recursos en renta fija en el exterior a activos no denominados en dólares, mientras que un 42% debería seguir invertido en papeles en dólares, incluyendo bonos del Tesoro y créditos corporativos.

Para los inversores más agresivos, la estrategia propuesta incluye destinar un 5% a papeles de renta fija no dolarizados, un 22% en títulos en dólares y el resto en renta variable y activos alternativos, como fondos de private equity y criptomonedas. Menusso subrayó que aquellos que no están expuestos a la renta fija fuera del dólar están perdiendo una parte significativa del mercado, dado que se estima que la renta fija global asciende a aproximadamente 150 billones de dólares, de los cuales cerca de la mitad está en papeles no dolarizados.

En el contexto de Brasil, esta recomendación del Itaú se produce en un momento en que el país está viendo un aumento en la actividad de fusiones y adquisiciones, como lo demuestra la reciente compra de CLI por parte de Abu Dhabi Ports por 835 millones de dólares. Esta transacción marca la entrada de AD Ports en América Latina y refleja un interés creciente en la infraestructura brasileña, lo que podría tener implicaciones positivas para el mercado de capitales en la región. A medida que los inversores internacionales buscan diversificar sus carteras, el enfoque del Itaú en la renta fija no dolarizada podría ser un indicador de tendencias más amplias en el mercado.