El tráfico de petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo, podría no volver a los niveles previos a la guerra en la región. Según varios analistas, la situación actual, marcada por la continua influencia de Irán sobre este punto estratégico, sugiere que las operaciones en esta vía se mantendrán por debajo de las cifras anteriores a la escalada del conflicto. A pesar de algunos signos de recuperación, el tráfico sigue muy por debajo de los niveles que se registraban antes del 28 de febrero, cuando se intensificaron las hostilidades.

Amos Hochstein, asesor de seguridad nacional y energía del presidente Biden, ha afirmado que Irán controlará el estrecho de Ormuz en el futuro previsible, independientemente de los acuerdos que se discutan con Estados Unidos. Este control de facto por parte de Irán podría resultar en un flujo de petróleo significativamente menor a través del estrecho, lo que impactaría no solo a los precios del crudo, sino también a la estabilidad del suministro global. La situación se complica aún más con las negociaciones en curso, que se centran más en extender un alto el fuego que en poner fin al conflicto.

Los expertos de RBC Capital Markets han advertido que cualquier resolución que deje a Irán con el control operativo del estrecho resultará en una disminución notable del tráfico. Esto se traduce en que los buques de carga, especialmente los de origen occidental, podrían enfrentar restricciones y costos adicionales para transitar por esta ruta. Richard Meade, editor en jefe de Lloyd’s List, estima que el tráfico podría recuperarse entre un 60% y un 70% de los niveles previos a la guerra, pero con un acceso desigual, favoreciendo a los buques chinos sobre los occidentales.

La industria petrolera está comenzando a sentir los efectos de una posible escasez de suministro. Ejecutivos de grandes compañías como Exxon y Chevron han advertido que los niveles de inventario están alcanzando cifras históricamente bajas, lo que podría llevar a un aumento significativo en los precios del petróleo en las próximas semanas. Neil Chapman de Exxon mencionó que los inventarios están en niveles alarmantemente bajos, lo que podría resultar en un aumento de precios a medida que se acerque el final de este mes y principios de julio, cuando se espera que la crisis se sienta con más fuerza en los mercados globales.

Con los precios del petróleo Brent cayendo de los recientes máximos de más de $100 a poco más de $93 por barril, y el WTI por debajo de $90, la presión sobre los precios podría intensificarse si la situación en el Golfo Pérsico no mejora. Chevron ha señalado que la capacidad del mercado para absorber desequilibrios está disminuyendo, lo que podría llevar a correcciones bruscas en los precios del petróleo. Los inversores deben estar atentos a cómo evolucionan las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y a los niveles de inventario en las próximas semanas, ya que esto podría influir en la dirección de los precios del crudo a corto plazo.