- Casi el 50% de los científicos jóvenes en Chile tiene un segundo empleo para complementar ingresos.
- El 58,8% de los encuestados trabaja en ciencias naturales, pero enfrentan contratos inestables y bajos ingresos.
- El programa FONDECYT Iniciación es la principal vía de financiamiento, pero el acceso a FONDECYT Regular es limitado.
- Las investigadoras dedican más horas a tareas de cuidado, lo que afecta su capacidad para postular a fondos competitivos.
- Se requiere aumentar el financiamiento público en ciencia y crear programas de transición para mejorar la situación laboral.
- Cualquier recorte en el presupuesto del Ministerio de Ciencia podría agravar la precariedad en el sistema de investigación.
Un reciente estudio revela que casi la mitad de los científicos jóvenes en Chile, es decir, aquellos con menos de 10 años desde la obtención de su doctorado, se ven obligados a buscar un segundo empleo para complementar sus ingresos. Este fenómeno se produce en un contexto de precariedad laboral, donde el 58,8% de los encuestados trabaja en ciencias naturales, seguido por ingeniería (13,3%) y ciencias sociales (10,9%). A pesar de su alta capacitación y dedicación, los investigadores enfrentan contratos inestables y dificultades crecientes para acceder a financiamiento, lo que pone en riesgo la producción científica del país.
El estudio, financiado por la Academia de Ciencias de Chile, destaca que el programa FONDECYT Iniciación es la principal vía de financiamiento para los científicos jóvenes. Sin embargo, el paso a fondos más competitivos, como el FONDECYT Regular, se ha convertido en un cuello de botella. Muchos investigadores dejan de postular a estos fondos debido a la percepción de que no tienen suficientes antecedentes académicos o porque el proceso es demasiado largo y con bajas probabilidades de éxito. De hecho, cerca del 50% de quienes postulan a FONDECYT Regular logran adjudicarse recursos, pero el número de postulaciones ha crecido mientras que el presupuesto se ha mantenido estancado.
La precariedad laboral se refleja en el hecho de que el 49% de los encuestados tiene un segundo trabajo, dedicando en promedio cinco horas semanales a actividades externas, que incluyen docencia en otras instituciones y trabajos en empresas. Esta situación es alarmante, ya que se trata de profesionales altamente capacitados que, a pesar de su compromiso con la ciencia, deben recurrir a otras fuentes de ingresos para sostenerse económicamente. Además, se identifican diferencias significativas entre hombres y mujeres en la trayectoria académica, donde las investigadoras dedican más horas a tareas de cuidado, lo que limita su capacidad para postular a fondos competitivos.
Las implicancias de este estudio son profundas. La falta de financiamiento adecuado y la precariedad laboral no solo afectan a los investigadores, sino que también comprometen el futuro de la ciencia en Chile. La necesidad de aumentar el financiamiento público en ciencia y crear programas intermedios de transición entre FONDECYT Iniciación y Regular se vuelve urgente. Los investigadores advierten que cualquier recorte en el presupuesto del Ministerio de Ciencia podría agravar aún más esta situación crítica, desmantelando capacidades que han costado años construir.
A futuro, es crucial monitorear las decisiones del gobierno en relación con el presupuesto del Ministerio de Ciencia y las políticas de financiamiento para la investigación. Las investigadoras proponen aumentar el financiamiento público y ampliar los criterios de evaluación académica, lo que podría tener un impacto significativo en la retención de talento y en la producción científica del país. La comunidad científica sigue comprometida con su labor, pero las condiciones actuales requieren atención inmediata para evitar un deterioro irreversible en el sistema de investigación chileno.
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