En 2025, el 91% de las modificaciones tributarias en Argentina se orientaron a reducir la carga fiscal, según un informe del Centro de Estudios Tributarios (CET) de la Universidad Austral. Esto representa un cambio significativo en la política fiscal del país, donde se contabilizaron 55 modificaciones tributarias durante el año. Este porcentaje es el más alto registrado en 24 años de análisis, lo que refleja un enfoque decidido del Gobierno hacia la reducción de impuestos, especialmente en el sector agroexportador, que ha sido históricamente un tema de debate en el país.

Las retenciones, que son impuestos sobre las exportaciones, fueron el centro de atención en 2025, con 12 modificaciones realizadas por el Gobierno. De estas, nueve estaban destinadas a reducir o eliminar las retenciones para ciertos sectores, incluyendo el agroindustrial y las economías regionales. Este enfoque es notable, dado que las retenciones no habían sido tan discutidas desde el conflicto con el campo en 2008. La reducción de estos impuestos se considera crucial para mejorar la rentabilidad del sector agroexportador, que enfrenta desafíos significativos, especialmente en un contexto de tipo de cambio real apreciado.

A pesar de la reducción en las retenciones, la presión tributaria en Argentina sigue siendo alta. La carga fiscal se situó en un 21,6% del Producto Bruto Interno (PBI) al cierre de 2025, lo que representa una disminución interanual de un punto porcentual. Sin embargo, muchos empresarios y trabajadores continúan sintiendo el peso de impuestos distorsivos y otros tributos que afectan su rentabilidad y capacidad de inversión. Esto se debe a que, aunque la recaudación total ha disminuido, los costos asociados a impuestos como el IVA, Ingresos Brutos y otros tributos provinciales y municipales siguen siendo elevados, en algunos casos alcanzando hasta el 50% del precio de bienes y servicios.

El contexto político también ha influido en estas decisiones fiscales. La incertidumbre electoral en la segunda mitad de 2025 llevó al Gobierno a implementar reducciones temporales en las retenciones para estimular la liquidación de divisas en un momento crítico. Esto se tradujo en una baja temporal de las retenciones al 0%, aunque la medida tuvo una duración limitada. La estrategia parece haber funcionado, ya que se logró estabilizar el mercado cambiario tras la intervención del Tesoro americano y el apoyo de otros actores económicos.

De cara al futuro, la administración de La Libertad Avanza ha manifestado su intención de continuar con la reducción de impuestos, incluyendo la eliminación de las retenciones y otros tributos. Sin embargo, estas medidas deben equilibrarse con la necesidad de mantener un superávit fiscal, que es fundamental para la sostenibilidad económica del país. La presión del Fondo Monetario Internacional (FMI) para implementar reformas tributarias también jugará un papel crucial en la dirección de la política fiscal en los próximos meses, lo que podría tener implicaciones significativas para los inversores y la economía en general.