- El BCRA compró u$s447 millones en una sola jornada, acumulando más de u$s9.600 millones desde enero.
- La inflación acumulada en 2023 ya roza el 14% en cuatro meses, a pesar de una desaceleración en abril.
- Se espera que el tipo de cambio alcance los $1.423 en junio, con una proyección de depreciación del 13,2% para la segunda mitad del año.
- Las tasas de interés en pesos se mantienen negativas en términos reales, con una TAMAR proyectada de 23,15% TNA para junio.
- Las expectativas de inflación a 12 meses se sitúan en 37,5%, el nivel más alto desde febrero.
- La demanda estacional de pesos por aguinaldos podría contribuir a un equilibrio financiero en el corto plazo.
El mes de junio comienza con un dólar oficial mayorista que cerró mayo en torno a los $1.400, sostenido por el ingreso de divisas del agro y las compras del Banco Central (BCRA). En total, el BCRA realizó la segunda mayor compra diaria de dólares del año, acumulando más de u$s9.600 millones desde enero, lo que ha llevado las reservas brutas a u$s48.511 millones. Sin embargo, a pesar de esta aparente calma, los analistas advierten que el esquema enfrenta tensiones significativas, especialmente en relación con la inflación y las tasas de interés.
La inflación ha mostrado señales de desaceleración, con un dato de abril del 2,6%, pero el IPC acumulado del año ya roza el 14% en solo cuatro meses. Las tasas en pesos se mantienen negativas en términos reales, lo que genera preocupación entre los inversores. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, se espera que el tipo de cambio alcance los $1.423 en junio y que suba a $1.444 en julio, lo que implica una depreciación cercana al 13,2% para la segunda mitad del año. Esta proyección se basa en la continuidad de la liquidación de la cosecha gruesa y la demanda estacional de pesos.
Los economistas como Leo Anzalone y Camilo Tiscornia coinciden en que la oferta de divisas será clave para mantener la calma en el mercado cambiario. La liquidación de la cosecha gruesa, que aún tiene soja por ingresar al mercado, y la mayor demanda de pesos por el pago de aguinaldos son factores que contribuyen a un equilibrio financiero en el corto plazo. Sin embargo, la sostenibilidad de este equilibrio dependerá de la capacidad del BCRA para seguir comprando reservas y de la evolución de la inflación.
La tasa de interés también se presenta como un termómetro importante. Las estimaciones del REM proyectan una Tasa de Interés de Referencia (TAMAR) de 23,15% TNA para junio, lo que equivale a una tasa efectiva mensual cercana al 1,9%. Frente a una inflación esperada superior al 2% mensual, este nivel deja a las colocaciones tradicionales en terreno negativo en términos reales. Si los inversores comienzan a exigir tasas más altas para renovar deuda, podría ser una señal de que el mercado demanda una compensación mayor para sostener posiciones en pesos.
A medida que se avanza hacia la segunda mitad del año, la expectativa es que la inflación converja gradualmente hacia el 2% mensual. Sin embargo, las expectativas de los consumidores siguen siendo rígidas, con una inflación esperada a 12 meses de 37,5% promedio, el nivel más alto desde febrero. La clave será observar cómo se comporta el mercado en las próximas semanas, especialmente en relación con las licitaciones del Tesoro y la evolución de las tasas de interés, que podrían influir en la dinámica del carry en pesos y en la sostenibilidad del tipo de cambio.
En resumen, junio se presenta como un mes crucial para el mercado argentino, donde la interacción entre el dólar, las tasas de interés y la inflación será determinante para el futuro económico del país. Los analistas sugieren que, aunque el panorama actual es relativamente estable, los riesgos persisten y será fundamental monitorear la evolución de estos indicadores en el corto plazo.
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