- El gasto neto presupuestario de México fue de 3.175 billones de pesos, 351 mil mdp menos de lo proyectado.
- La inversión física se desplomó un 18.4% en términos reales, alcanzando solo 241 mil millones de pesos.
- El gasto programable totalizó 2 billones 206 mil 897.2 millones de pesos, inferior en 264 mil 854.7 millones a lo previsto.
- El gasto en desarrollo social creció un 10.9% real anual, destacando incrementos en salud y educación.
- El déficit presupuestario se ubicó por debajo de lo previsto, con un superávit en el balance primario de 171 mil millones de pesos.
- La deuda total del país alcanzó 20 billones 227.2 mil millones de pesos, equivalente al 50% del PIB.
Durante los primeros cuatro meses de 2026, el gobierno federal de México reportó un gasto neto presupuestario de 3 billones 175 mil 612.9 millones de pesos, lo que representa una reducción de 351 mil 83.9 millones respecto a lo programado en el Programa Económico. Este subejercicio en el gasto se produce en un contexto donde la inversión física ha caído un alarmante 18.4% en términos reales, alcanzando solo 241 mil millones de pesos. A pesar de esta disminución, el gasto ejercido fue 1.4% mayor en términos reales en comparación con el mismo periodo del año anterior, lo que sugiere una cierta resistencia en el gasto social y en áreas críticas como salud y educación.
El informe de Finanzas Públicas y Deuda Pública de abril, emitido por la Secretaría de Hacienda, revela que el subejercicio más significativo se dio en el gasto programable, que totalizó 2 billones 206 mil 897.2 millones de pesos, inferior en 264 mil 854.7 millones a lo previsto. En contraste, el gasto no programable alcanzó 576 mil 575.6 millones de pesos, también por debajo de lo programado, aunque en menor medida. Este ajuste en el gasto se enmarca en un entorno económico complicado, donde los ingresos presupuestarios se situaron en 2 billones 954 mil 775 millones de pesos, un descenso de 92 mil 204.9 millones respecto a lo proyectado.
La caída en la inversión y el subejercicio en el gasto programable son preocupantes, especialmente en un país que busca reactivar su economía tras los efectos de la pandemia. La Secretaría de Hacienda ha enfatizado que el gasto público sigue orientado a promover el bienestar de la población, con un crecimiento del 10.9% en el gasto en desarrollo social. Sin embargo, este crecimiento se ve opacado por la reducción en la inversión física, que es fundamental para el crecimiento a largo plazo del país. La caída en la inversión podría tener repercusiones en la capacidad del gobierno para generar empleo y estimular la economía.
Para los inversores, la situación actual sugiere que el gobierno está adoptando un enfoque más conservador en su política fiscal, lo que podría influir en la percepción de riesgo de los activos mexicanos. Con un déficit presupuestario que se ubicó por debajo de lo previsto y un superávit en el balance primario de 171 mil millones de pesos, se podría argumentar que el gobierno está manejando su deuda de manera más efectiva. Sin embargo, la reducción en la inversión física y el subejercicio en el gasto programable podrían generar dudas sobre la sostenibilidad del crecimiento económico en el futuro.
De cara al futuro, es crucial monitorear cómo el gobierno ajustará su política fiscal en respuesta a estos desafíos. Las próximas decisiones sobre el gasto y la inversión serán fundamentales, especialmente en el contexto de la recaudación federal, que ha mostrado una caída del 2.6% en términos reales. Además, el costo financiero de la deuda, que ascendió a 392 mil 140.2 millones de pesos, representa un ahorro significativo frente a lo previsto, lo que podría permitir al gobierno redirigir recursos hacia áreas críticas. Las decisiones que se tomen en los próximos meses serán determinantes para la estabilidad económica y fiscal del país.
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