- La pesca de anchoveta ha alcanzado solo 467 mil toneladas, el 24% de la cuota total.
- El Fenómeno de El Niño ha llevado a la suspensión de actividades pesqueras en el norte-centro del país.
- Se han implementado 17 cierres de pesca para proteger a las especies juveniles.
- El impacto en el PBI pesquero podría ser de hasta un 18%, aunque se espera que otras especies compensen esta caída.
- Se ha prepublicado el Reglamento de Ordenamiento Pesquero del tiburón, en consulta pública.
- Más de 1,000 embarcaciones artesanales han sido acreditadas para pescar fuera de las 200 millas.
La pesca de anchoveta en Perú enfrenta uno de sus momentos más críticos desde 2023, debido al avance del Fenómeno de El Niño, que ha llevado al Ministerio de la Producción (Produce) a extender la suspensión de actividades pesqueras en la zona norte-centro del país. Hasta la fecha, se han capturado 467 mil toneladas de anchoveta, lo que representa apenas el 24% de la cuota total asignada de 1 millón 911 mil toneladas. Esta situación genera incertidumbre sobre la continuidad de la temporada pesquera, afectando tanto a los pescadores como a la economía local.
El ministro de la Producción, César Quispe, ha señalado que el escenario actual ya está impactando las proyecciones del sector pesquero para el año. Desde el inicio del año, se anticipaba que la temporada sería complicada, y ahora, con un Niño costero moderado, las condiciones han empeorado. Las anchovetas adultas se han desplazado a mayores profundidades, mientras que las juveniles se encuentran en la superficie, lo que ha llevado a cerrar la pesca en varias oportunidades para proteger a las especies más jóvenes.
El cierre de actividades pesqueras ha sido implementado en 17 ocasiones, con restricciones que abarcan desde el paralelo 14 hasta Paracas y desde la milla 0 hasta la milla 30. Si las condiciones no mejoran, se prevé que se amplíen estas restricciones. La llegada de dos ondas Kelvin más calientes y una tercera fría a finales de junio podría ofrecer una mejora en las condiciones, pero dependerá de la evolución del fenómeno climático. Las mejores proyecciones sobre la situación pesquera se esperan para finales de junio y julio, cuando se podrá realizar un pronóstico más claro sobre la segunda temporada de pesca.
El impacto en el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) pesquero es significativo, con una posible reducción de hasta un 18% en la producción de anchoveta. Sin embargo, esta caída podría ser atenuada por el aumento en la captura de otras especies que pueden proliferar debido al calentamiento del mar, como la pota y el bonito. En un análisis más optimista, se estima que el impacto final en el PBI pesquero podría ser de solo un 3% a 4% de caída. Esto es crucial para la economía local, ya que la anchoveta es el principal recurso pesquero del país.
El ministerio ha indicado que no se permitirá el incremento de la flota en la pesquería artesanal, ya que se ha alcanzado el límite de embarcaciones. Sin embargo, se están considerando cambios en la formalización de permisos de pesca, permitiendo la sustitución de permisos caducados, pero solo para los recursos que están disponibles. Además, se ha implementado un sistema de recuperación del IGV para acuicultores que han tenido producción en 2023, 2024 y 2025, con una estimación de devolución de aproximadamente S/ 400 millones.
A medida que se avanza en la regulación del sector, se ha prepublicado el Reglamento de Ordenamiento Pesquero del tiburón, que se encuentra en consulta pública. Esto es importante para los pescadores que dependen de esta actividad, ya que proporciona un marco normativo claro en un contexto global de restricciones. La inclusión de más de 1,000 embarcaciones artesanales para pescar fuera de las 200 millas es un logro significativo, y se espera que la implementación de normativas especiales para estas embarcaciones, como el uso de sistemas de seguimiento satelital, continúe avanzando.
En resumen, la situación de la pesca de anchoveta en Perú es crítica y requiere atención constante. La evolución del Fenómeno de El Niño y sus efectos en las condiciones del mar serán determinantes para el futuro de la temporada pesquera. Los próximos meses serán cruciales para evaluar el impacto en la producción y en la economía pesquera del país.
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