La reciente operación policial en Brasil, denominada 'Fluxo Oculto', ha revelado un complejo esquema de lavado de dinero vinculado a la mafia de combustibles, que ha movido aproximadamente R$ 4 mil millones entre septiembre y abril. Este esquema, que involucra una red de estaciones de servicio, tiendas de conveniencia y otros negocios, fue desmantelado por la Receita Federal y el Ministerio Público de São Paulo (MPSP) en una serie de operativos que comenzaron con la investigación 'Carbono Oculto' en agosto del año pasado.

Las investigaciones han desvelado que el núcleo del negocio se centra en la venta de combustible adulterado con nafta, un derivado del petróleo que tiene un valor de mercado inferior al de la gasolina. Para ocultar el origen de los fondos generados por esta actividad ilícita, la organización criminal utilizaba fintechs y fondos de inversión, lo que complicaba aún más el rastreo de las transacciones. La operación ha implicado la ejecución de 59 mandatos de búsqueda y captura en cinco estados brasileños, incluyendo São Paulo y Río de Janeiro.

El esquema operaba a través de cuentas-bolsón, donde las fintechs abrían cuentas institucionales en grandes bancos comerciales. Esto permitía que los clientes de las fintechs movieran dinero sin que se identificara su origen. Esta práctica fue facilitada por una norma del Banco Central de Brasil de 2021, que permitía depósitos sin identificación inmediata. Sin embargo, se anticipa que una nueva regulación que entrará en vigor en mayo cerrará esta brecha, lo que podría tener un impacto significativo en la operativa de las fintechs involucradas.

El uso de cuentas-bolsón y la falta de supervisión adecuada han permitido que estas instituciones operen como bancos paralelos, lo que ha llevado a la Receita Federal a intensificar su vigilancia sobre el sector. En este contexto, se han identificado movimientos de al menos R$ 365 millones en criptoactivos relacionados con la misma organización, lo que indica una diversificación en las estrategias de lavado de dinero. La situación es preocupante, ya que la falta de control podría afectar la estabilidad del sistema financiero brasileño y, en consecuencia, tener repercusiones en la región, incluyendo Argentina.

A medida que avanza la investigación, el MPSP está trabajando en la identificación de los beneficiarios finales de este entramado y en determinar si las fintechs y las gestoras de fondos actuaron con dolo. La complejidad del esquema, que incluye múltiples intermediarios y fondos de inversión, dificulta la identificación de los responsables. Los inversores deben estar atentos a las implicancias regulatorias que puedan surgir de este caso, ya que podrían afectar la confianza en el sector fintech y en el mercado de combustibles en Brasil, un socio comercial clave para Argentina.