El consumo de bienes durables en Argentina se enfrenta a un panorama complicado, con una caída interanual del 3,8% en abril, según datos de la Cámara Argentina de Comercio (CAC). Este descenso se suma a una baja acumulada del 0,8% en el primer cuatrimestre del año, lo que genera preocupación sobre la capacidad de recuperación del consumo en el segundo semestre de 2026. A pesar de la desaceleración de la inflación y una ligera mejora en los ingresos reales, la oferta de crédito sigue limitada, lo que afecta directamente la compra de bienes durables.

La falta de crédito es un factor crítico en este contexto. En abril, los préstamos en pesos cayeron un 0,7% en términos reales, marcando cuatro meses consecutivos de retroceso. Las operaciones con tarjetas de crédito también mostraron una contracción, lo que refleja un menor dinamismo en el gasto de los hogares. Este deterioro en la oferta de crédito se debe a los altos niveles de mora, que han alcanzado su punto más alto desde 2004, lo que limita la capacidad de los consumidores para financiar compras de bienes durables.

Desde EcoGo, se proyecta una mejora marginal en el consumo en los próximos meses, pero advierten que sin una recuperación sostenida de los ingresos de las familias, el techo del consumo seguirá siendo bajo. El ingreso disponible de los hogares, que ya acumula una caída del 12% respecto al promedio previo al cambio de Gobierno, se ve afectado por el aumento de los gastos fijos, que crecieron un 5,1% mensual, superando la inflación general de marzo, que fue del 3,4%. Esta situación genera un círculo vicioso donde el consumo se ve restringido por la falta de ingresos y crédito.

El impacto en el sector automotor es notable, con una caída del 3% en los patentamientos de autos y utilitarios en abril, revirtiendo una leve recuperación observada en los dos meses anteriores. Desde agosto de 2025, el sector ha acumulado una baja del 10,3%, y la caída interanual del 13% es la más pronunciada desde junio de 2024. Sin embargo, se observa un cambio en la composición de las ventas, con un aumento en la participación de vehículos importados, que alcanzan el 82,9% de los patentamientos, lo que indica una preferencia por modelos de mayor calidad a pesar de la caída general en el consumo.

De cara al futuro, la incertidumbre persiste sobre la evolución del consumo. Los analistas sugieren que si el consumo de bienes durables se estabiliza y no se recupera, podría haber un cambio permanente en la composición del consumo de los hogares, favoreciendo a los bienes durables en detrimento del consumo masivo. A medida que se acerca la segunda mitad del año, será crucial observar cómo se comportan los ingresos reales y la oferta de crédito, ya que estos factores determinarán la dirección del consumo en 2026. La proyección de crecimiento es moderada, y se espera que el consumo masivo y los sectores no primarios enfrenten dificultades para crecer, lo que podría limitar la recuperación económica en general.