Un estudio reciente de Oliver Wyman y Morgan Stanley revela que hasta US$ 82 mil millones en ingresos de los bancos de inversión en Brasil podrían trasladarse a plataformas digitales para 2030. Este cambio se prevé especialmente en áreas como pagos internacionales, cambio de divisas, gestión de liquidez y servicios de custodia. En un escenario más conservador, se estima que US$ 46 mil millones, equivalente al 6% de los ingresos totales de US$ 770 mil millones, podrían migrar a estos nuevos 'trilhos digitais'. Además, se anticipa que las criptomonedas podrían generar hasta US$ 8 mil millones en nuevos ingresos para el sector bancario hasta esa fecha.

El informe destaca que la adopción de activos digitales no necesariamente reemplazará a los bancos tradicionales, pero sí transformará la manera en que operan ciertos servicios. Según Denis Nakazawa, socio de Oliver Wyman, el impacto de las criptomonedas como clase de activos es menos significativo que la migración de actividades tradicionales hacia plataformas digitales que permiten liquidaciones en tiempo real y reducen costos operativos. Este cambio es impulsado en gran parte por la implementación del sistema de pagos instantáneos Pix en Brasil, que ha aliviado algunas de las presiones que podrían haber favorecido el uso de stablecoins y monedas digitales en el sector minorista.

La transformación hacia plataformas digitales se presenta como una oportunidad para mejorar la eficiencia en los pagos internacionales, donde actualmente las transacciones son costosas y lentas. Nakazawa menciona que las tarifas pueden alcanzar hasta el 5% en este mercado. La utilización de stablecoins y la tokenización de activos podrían eliminar intermediarios y reducir costos significativamente, permitiendo transferencias instantáneas sin necesidad de bancos corresponsales. Esto podría cambiar la dinámica de ingresos en el sector, donde se estima que entre el 5% y el 10% de los ingresos de los bancos podría verse amenazado.

Los bancos que no adopten estas nuevas tecnologías corren el riesgo de perder cuota de mercado frente a fintechs y otros nuevos participantes que ofrezcan alternativas más rápidas y económicas. La adopción de infraestructura tokenizada podría permitir a los bancos líderes diferenciarse aún más del resto del mercado, mientras que aquellos que se muevan lentamente podrían enfrentar una erosión gradual de sus ingresos. El estudio también sugiere que, aunque el mercado de stablecoins podría alcanzar entre US$ 1 y US$ 4 billones para 2030, su impacto en el sistema financiero global seguirá siendo limitado, representando solo un pequeño porcentaje de los depósitos totales.

En términos de regulación, la reciente aprobación de leyes en Estados Unidos que regulan las stablecoins y los activos digitales ha acelerado la adopción global de estas tecnologías. Esto ha generado un efecto dominó en otros países, incluido Brasil, donde la adopción de activos digitales en el sector mayorista está ganando terreno. A medida que se avanza hacia 2030, será crucial observar cómo los bancos brasileños se adaptan a estas tendencias y cómo esto puede influir en su competitividad en el mercado regional e internacional.