Moody's Ratings ha emitido una advertencia sobre la situación financiera de Pemex, afirmando que la empresa continuará enfrentando una fuerte presión económica al menos hasta 2028. A pesar del respaldo constante del gobierno mexicano, que ha inyectado más de 40,000 millones de dólares en 2025 para reducir deuda y cubrir pagos a proveedores, la calificadora considera que este apoyo no es suficiente para mitigar los problemas operativos y la débil generación de efectivo de la compañía. El presupuesto de 2026 también contempla cerca de 14,000 millones de dólares destinados a enfrentar vencimientos de deuda a corto plazo, pero las necesidades de financiamiento de Pemex seguirán siendo elevadas en los próximos años debido a su baja producción y altos costos operativos.

Uno de los principales desafíos que enfrenta Pemex es la disminución en la producción de petróleo. Muchos de sus campos petroleros están en una fase madura, lo que significa que su capacidad de extracción está disminuyendo rápidamente. En el primer trimestre de 2026, la producción de líquidos se estabilizó en aproximadamente 1.65 millones de barriles diarios, pero Moody's aclara que esta mejora es más resultado de ajustes operativos que de un cambio estructural en la capacidad productiva. La falta de inversión en nuevos campos petroleros aumenta el riesgo de una caída más pronunciada en la producción después de 2027, lo que podría agravar aún más la situación financiera de la empresa.

La situación se complica aún más en el sector de refinación. México ha estado destinando un porcentaje creciente de su petróleo al procesamiento interno, lo que ha reducido las exportaciones. Sin embargo, las refinerías de Pemex siguen enfrentando márgenes bajos y altos costos operativos. La política del gobierno para contener los precios de las gasolinas y el diésel, a través de subsidios y estímulos fiscales, limita la capacidad de Pemex para beneficiarse de los precios internacionales del petróleo, lo que a su vez afecta su rentabilidad.

Moody's también ha alertado sobre la reducción en el gasto de inversión, que ha caído alrededor del 51% en términos reales a inicios de 2026 en comparación con el año anterior. Esta disminución en las inversiones podría afectar la confiabilidad y eficiencia de las operaciones de Pemex, lo que a largo plazo podría tener un impacto negativo en su capacidad para generar ingresos. A pesar de estos desafíos, la calificadora destaca que Pemex aún tiene acceso al mercado financiero y ha logrado colocar deuda en México durante 2026, lo que le permitirá refinanciar obligaciones y mantener su liquidez.

De cara al futuro, es crucial monitorear cómo Pemex manejará su deuda y si podrá atraer inversiones suficientes para revitalizar su producción. La administración de Claudia Sheinbaum ha mostrado un compromiso con el apoyo a Pemex, pero la dependencia de financiamiento externo y la falta de mejoras estructurales en la producción podrían limitar la efectividad de este respaldo. Los próximos meses serán decisivos para observar si la empresa puede revertir su tendencia de baja producción y altos costos, y si el gobierno mantendrá su nivel de apoyo en un contexto de creciente presión financiera.