La situación financiera de las empresas en Brasil se ha vuelto crítica, con un aumento del 13% en los pedidos de recuperación judicial, alcanzando un total de 2.466 CNPJs en 2025, el nivel más alto en la historia del país. Esta crisis se ha visto alimentada por la combinación de tasas de interés elevadas y un consumo debilitado, lo que ha expuesto las debilidades en la gestión empresarial que, en épocas de crecimiento, suelen pasar desapercibidas. La reducción del consumo y el creciente endeudamiento de las familias han llevado a una disminución en los ingresos, haciendo que el resultado operativo no sea suficiente para cubrir las deudas y los intereses.

Marina Borges, vicepresidenta de operaciones de Falconi, una de las consultoras de gestión más importantes de Brasil, enfatiza que en tiempos difíciles, las empresas deben mirar hacia adentro para garantizar su supervivencia. La falta de métricas claras y un control riguroso de costos y procesos puede dejar a las empresas en la oscuridad sobre su situación financiera. Cada división dentro de una empresa debe entender sus ingresos y costos, así como el impacto de sus decisiones en otras áreas. Sin esta comprensión, la operación se convierte en un juego de adivinanzas, lo que puede llevar a decisiones perjudiciales.

Además, Borges señala que muchas empresas tratan al CFO como el único responsable de la eficiencia financiera, lo que es un error. La responsabilidad debe ser compartida, y todos los empleados deben entender cómo sus decisiones afectan la salud financiera de la compañía. Las metas y estrategias no deben ser exclusivas del alto mando; es crucial que todos los niveles de la organización estén alineados y trabajen hacia un objetivo común. Sin esta visión sistémica, las empresas corren el riesgo de avanzar en direcciones contradictorias, lo que puede resultar en una disminución de márgenes y una mayor dependencia del crédito externo.

La necesidad de una visión a largo plazo es fundamental. Las empresas que se enfocan únicamente en resultados trimestrales pueden comprometer su capacidad futura de generar valor. Aunque la reducción de costos es esencial, especialmente para aquellas en dificultades, hacerlo sin una estrategia de futuro puede resultar contraproducente. Cortes indiscriminados de costos y la reducción de inversiones pueden llevar a la pérdida de talentos clave y a una experiencia del cliente deteriorada, lo que a su vez puede afectar la recuperación a largo plazo.

En respuesta a esta crisis, el gobierno brasileño ha lanzado una nueva fase del programa Desenrola Brasil, que permite a micro y pequeñas empresas renegociar sus deudas y acceder a condiciones más favorables. Este programa, que estará disponible durante 90 días, busca ayudar a más de 2 millones de empresas a mejorar su situación financiera. Sin embargo, no todas las empresas podrán beneficiarse de esta oportunidad, lo que subraya la importancia de una gestión financiera sólida y de la planificación estratégica en tiempos de crisis.