La empresa SpaceX, liderada por Elon Musk, está a punto de realizar una de las ofertas públicas iniciales (IPO) más grandes de la historia, con una meta de recaudación de US$ 75 mil millones, lo que la posicionaría por encima del récord anterior de Saudi Aramco de US$ 29 mil millones en 2019. La salida a bolsa está programada para el 12 de junio en la Nasdaq, y se espera que el roadshow comience la próxima semana. Este evento marca el inicio de una serie de IPOs en el sector tecnológico, con OpenAI y Anthropic también en la fila, lo que podría generar un gran movimiento en Wall Street en las próximas semanas.

Para los inversores brasileños interesados en participar, existen opciones, aunque con limitaciones significativas. SpaceX ha prometido reservar hasta un 30% de sus acciones para inversores individuales, un porcentaje considerablemente mayor al habitual, que suele ser del 10%. Sin embargo, la realidad es que la demanda por estas acciones probablemente superará la oferta disponible, lo que podría dificultar el acceso de los pequeños inversores. Fabio Guerra, de Hurst Capital, advierte que los inversores minoristas probablemente se encontrarán en una larga fila junto con otros interesados de todo el mundo.

El acceso directo a IPOs en Estados Unidos requiere que los inversores brasileños tengan cuentas en corredoras internacionales. Sin embargo, incluso con una cuenta abierta, no hay garantía de que puedan adquirir acciones en la oferta inicial, ya que los grandes bancos y fondos institucionales suelen tener prioridad en la asignación de acciones. Marco Saravalle, estratega de Krivo Capital, señala que, a diferencia de Brasil, donde los inversores minoristas participan activamente en el proceso de bookbuilding, en Estados Unidos esto es menos común.

La alternativa más accesible para los inversores minoristas es esperar a que las acciones comiencen a cotizar en el mercado secundario. Esta estrategia es recomendada por expertos, ya que permite a los inversores comprar acciones una vez que se establezca un precio de mercado. Sin embargo, aquellos que deseen anticiparse a la oferta pueden explorar estructuras alternativas que permiten exposición a estas empresas antes de su debut en bolsa. Por ejemplo, algunos vehículos financieros en Brasil están diseñados para ofrecer acceso a empresas como OpenAI a través de instrumentos locales, evitando la necesidad de abrir cuentas en el extranjero.

Es fundamental que los inversores mantengan cautela respecto a las valoraciones de estas empresas. SpaceX, por ejemplo, reportó una pérdida neta de US$ 4.3 mil millones en el primer trimestre de 2026, lo que plantea dudas sobre su capacidad para generar ganancias en el futuro. Los analistas advierten que el entusiasmo por la tecnología no debe eclipsar un análisis cuidadoso de los fundamentos económicos de estas empresas, ya que muchas de ellas aún requieren significativas inversiones de capital y no están generando utilidades. La expectativa de que estas empresas cumplirán con sus promesas puede llevar a valoraciones excesivamente optimistas.

A medida que se acerca la fecha del IPO de SpaceX, los inversores deben estar atentos a los detalles del proceso y a la evolución de las valoraciones en el mercado. Con la creciente popularidad de las IPOs tecnológicas, es probable que se presenten más oportunidades en el futuro. Los inversores deben prepararse para evaluar cuidadosamente cada oportunidad y considerar las implicancias de participar en estas ofertas, especialmente en un entorno donde la demanda puede superar con creces la oferta disponible.