Durante el primer trimestre de 2026, la inversión privada en Perú experimentó un notable crecimiento del 13,2%, marcando el noveno trimestre consecutivo de expansión. Este aumento fue impulsado principalmente por la inversión en el sector minero, que creció un impresionante 41,2%, gracias a los altos precios de los minerales. La mejora en las expectativas empresariales y las bajas tasas de interés también jugaron un papel crucial en este dinamismo, lo que sugiere un entorno favorable para la inversión en el país.

La demanda interna, que creció un 6,6% en el mismo periodo, superó el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), que se situó en un 3,5%. Este contraste se debe a un aumento mínimo en el volumen de exportaciones, lo que resalta la dependencia de la economía peruana en su mercado interno. La expansión del consumo privado, que aumentó un 3,6%, también contribuyó a este crecimiento, impulsado por la creación de 238 mil nuevos empleos en el sector privado y un aumento en los ingresos de los trabajadores.

El contexto económico de Perú se ve favorecido por una combinación de factores, incluyendo la recuperación de la confianza del consumidor a niveles prepandemia y la tendencia a la baja de la inflación hasta febrero. Sin embargo, el aumento de los precios del petróleo a partir de marzo, debido a la intensificación de conflictos en Medio Oriente, podría afectar la inflación y, por ende, el consumo privado. A pesar de esto, se espera que el consumo privado mantenga un ritmo de expansión similar al del primer trimestre, lo que es un indicador positivo para la economía.

Para el segundo trimestre de 2026, se proyecta que la demanda interna se expanda alrededor del 5%, lo que representa una ligera desaceleración en comparación con el primer trimestre. Este cambio se atribuye a un menor dinamismo en la inversión privada, especialmente tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales en abril, que deterioró las expectativas empresariales. A pesar de esto, se anticipa que la inversión en el sector minero continuará creciendo, impulsada por los altos precios de los metales, mientras que la inversión residencial también podría beneficiarse de la evolución positiva en la autoconstrucción.

Los inversores deben estar atentos a la evolución de la inversión pública, que mostró un ligero descenso del 0,2% en el primer trimestre. A pesar de que la inversión de los gobiernos subnacionales creció un 16%, la caída del 16,8% en la inversión del Gobierno Nacional podría tener implicaciones en proyectos de infraestructura clave. La situación política y económica en Perú, especialmente en el contexto de las elecciones, será un factor determinante para la confianza empresarial y el flujo de inversiones en los próximos meses.