La privatización de Copasa, la estatal de saneamiento de Minas Gerais, ha entrado en una fase crucial con la presentación de propuestas por parte de dos grupos competidores: Equatorial y un consorcio liderado por Aegea, que incluye a Equipav, GIC y Itaúsa. Las ofertas fueron entregadas el 25 de mayo y el gobierno de Minas Gerais anunciará al ganador el 27 de mayo. El grupo que ofrezca el mayor precio por acción se convertirá en el accionista de referencia, adquiriendo un 30% de la compañía.

El proceso de privatización de Copasa es significativo, ya que se espera que después de la selección del ganador, se abra una etapa de oferta al mercado general, conocida como "bookbuilding", donde se ofrecerá otro 15% de las acciones. Esta fase se completará el 2 de junio. Si los precios ofrecidos en el mercado superan la oferta del accionista de referencia, se podría diluir el control de la compañía en la bolsa, lo que cambiaría la estructura de propiedad de Copasa a una corporación sin un controlador definido.

La participación de Aegea en esta licitación no es sorprendente, dado que ya se la consideraba un candidato fuerte. Sin embargo, su situación financiera ha sido objeto de escrutinio tras la revisión de su balance de 2024, que mostró una baja contable de R$ 5 mil millones. Por otro lado, Equatorial había mostrado interés en asociarse con Sabesp para esta operación, pero la compañía de saneamiento de São Paulo decidió retirarse, citando preocupaciones sobre el cronograma y los riesgos asociados con la privatización.

La decisión de Itaúsa de participar a través de un vehículo de inversión también es notable, ya que cada accionista de Aegea posee aproximadamente un 33% en este vehículo, mientras que Aegea tiene solo un 1%. Esto refleja una estrategia de diversificación y colaboración entre grandes inversores para maximizar sus oportunidades en el sector de saneamiento, que es cada vez más relevante en el contexto de las políticas de infraestructura en Brasil.

Los inversores deben prestar atención a la evolución de este proceso, ya que la privatización de Copasa podría tener implicaciones significativas para el mercado de acciones en Brasil y, potencialmente, para los inversores argentinos interesados en el sector de infraestructura. La fecha de liquidación de las acciones está prevista para el 8 de junio, lo que marca un hito importante en esta transacción. Las decisiones que se tomen en los próximos días podrían influir en la percepción del mercado sobre la viabilidad de futuras privatizaciones en Brasil y en la región, lo que podría afectar a los flujos de inversión en el sector.